La tregua en Medio Oriente desató una caída histórica del petróleo: ¿Qué significa para tu bolsillo?
La paz en Medio Oriente hizo caer el petróleo en picada. Pero, ¿realmente se traducirá en un ahorro para los argentinos en la nafta, el campo o los pasajes de avión? Los detalles que nadie te está contando sobre este impacto económico.
Los precios internacionales del petróleo crudo se desplomaron alrededor de un 10% este viernes, ubicándose en la zona de los 90 dólares por barril en el Brent, la referencia para Argentina. Esta abrupta caída responde directamente a la tregua en la guerra en Medio Oriente y al anuncio de reapertura del estratégico Estrecho de Ormuz. Aunque una flor no hace primavera, la esperanza de una paz más duradera podría tener un impacto económico tangible en el país, afectando desde el precio de los combustibles hasta los costos del campo, la industria y el ingreso de divisas. Incluso podría repercutir en el valor de los pasajes aéreos, que habían escalado hasta un 30% en el último mes y medio.
¿Se abaratará la nafta y el gasoil inmediatamente?
En el frente más visible para el ciudadano común, el de los combustibles, el impacto en el corto plazo es nulo. Las petroleras mantienen vigente un acuerdo de estabilidad de precios por 45 días que se extiende hasta mediados de mayo, por lo que no habrá aumentos en nafta y gasoil durante ese período. Pero, significativamente, tampoco se esperan bajas.
El sector ya había anticipado que no trasladaría una eventual caída del crudo a los surtidores, argumentando que tampoco trasladaron en marzo y abril toda la suba que se registró a nivel mundial. En este esquema, la baja del petróleo opera más como un factor que modera expectativas futuras que como un ajuste inmediato. Si el barril se sostiene en niveles más bajos, podría desacelerar el ritmo de actualización de precios una vez que venza el acuerdo vigente. Actualmente, los precios de la nafta y el gasoil en Argentina reflejan un barril de entre US$ 92 y US$ 94, pese a que llegó a operar en US$ 110 durante algunas semanas del conflicto bélico.
El campo y la industria: ¿Un respiro en los costos?
El impacto es más indirecto, pero no por ello menos relevante, especialmente para el sector agropecuario. El gasoil representa uno de los principales costos operativos del campo, tanto en la etapa productiva como en la logística de transporte. La estabilidad de precios actual evita nuevas subas en plena campaña.
A esto se suma un efecto crucial sobre los fertilizantes, un insumo clave para la producción agrícola. Los nitrogenados, como la urea, dependen del gas natural para su elaboración y tienden a seguir la dinámica de los precios energéticos. Un dato alarmante: casi el 35% de la urea utilizada estaba expuesta al conflicto en Irán, por lo que la distensión podría aliviar la presión sobre este insumo.
Otro canal relevante es el de las importaciones de gas natural licuado (GNL), que Argentina utiliza para cubrir el pico de la demanda durante el invierno. El precio de la referencia en Europa (TTF) ya cayó un 7%, hasta los 13,50 dólares por millón de BTU. Como el Gobierno aún no adjudicó la compra de los cargamentos, es una incógnita quién se hará cargo de ese negocio. Se espera la llegada de unos 23 barcos con GNL a la terminal de Escobar, con un costo total estimado entre 700 y 800 millones de dólares, que probablemente asumiría la industria.
La balanza energética y un efecto inesperado en los viajes
Con todo, se proyecta que la balanza energética argentina podría tener un salto de aproximadamente 2.000 millones de dólares extra este año. Este cálculo considera la suba de los precios del petróleo, que estaban a US$ 60 a inicios de 2026 y ahora se prevén a US$ 75 en el mediano plazo, a pesar de la reciente caída.
Asimismo, hay un frente donde los consumidores podrían sentir un alivio más directo: los pasajes de avión. Estos tienen como uno de sus principales costos al combustible, y podrían volver a abaratarse después de haber saltado hasta un 30% debido a la guerra en Medio Oriente. El combustible representa aproximadamente el 40% de los costos totales de la operación en los vuelos de mayor alcance, afectando más a los internacionales que a los nacionales. A diferencia de otros insumos, este costo no es elástico; las aerolíneas no pueden decidir consumir menos para ahorrar si quieren mantener sus frecuencias de vuelo.
En síntesis, la caída del petróleo introduce un alivio potencial en varios frentes de la economía, pero con efectos graduales y heterogéneos. En combustibles, no hay cambios inmediatos; en el campo, se abre una perspectiva de costos más contenidos; en energía, se abaratan las importaciones de GNL, aunque se achican las exportaciones de petróleo; y en el frente externo, se espera un menor ingreso de dólares por exportaciones energéticas.