Un productor invierte en mallas para salvar su cosecha, pero antes necesita un papel que le baja el costo. El INTA sumó nuevos técnicos habilitados y el trámite ya no depende de un solo nombre.
El INTA oficializó la actualización de los profesionales habilitados para certificar sistemas de protección antigranizo, un paso administrativo que destraba el acceso de los productores frutícolas a la exención del IVA en la compra de mallas. La medida se formalizó mediante la Disposición N.º DI-2026-780-APN-DN#INTA, del Centro Regional Patagonia Norte.
Con más técnicos designados, el organismo busca responder con mayor agilidad a un sector que depende de cubrir sus chacras antes de que llegue la próxima tormenta.
Por qué el granizo no perdona
En los valles irrigados de Patagonia Norte, una tormenta de granizo puede arrasar con el trabajo de toda una temporada en cuestión de minutos. Perales, manzanos y el resto de la producción frutícola quedan expuestos a pérdidas económicas significativas cuando no hay protección.
Por eso las mallas antigranizo se consolidaron como la herramienta central del productor: reducen el daño del granizo, pero también el del viento y el asoleado. La contra es la inversión inicial, que para muchas explotaciones representa una limitación concreta.
El rol del INTA en el trámite
La certificación técnica del INTA es la llave para que esa inversión tenga alivio impositivo. El organismo verifica y certifica que los materiales solicitados sean necesarios y adecuados para instalar el sistema de protección en la explotación agrícola.
El circuito arranca cuando el productor o la empresa presenta el proyecto: datos de la chacra, ubicación, superficie a cubrir, tipo de producción, sistema de conducción y marco de plantación. A partir de ese análisis, el INTA determina la cantidad y las características de los insumos autorizados.
Una vez aprobado el proyecto, emite formularios de certificación individuales por tipo de insumo, con las cantidades autorizadas y los datos necesarios para identificar al proveedor. Con esos certificados en mano, el productor se los presenta al proveedor, que documenta la venta con la exención del IVA cuando se cumplen los requisitos legales.
Entre los materiales que pueden certificarse aparecen la malla antigranizo, la materia prima para fabricarla y los elementos necesarios para montar la estructura.
Los profesionales habilitados, localidad por localidad
La nueva disposición detalla qué referentes del Centro Regional Patagonia Norte quedan a cargo de las certificaciones según la zona:
Soledad Urraza — Neuquén capital y localidades aledañas. Tel. 1167933406. Mail: [email protected]
Pablo Núñez — Centenario, Plottier, Chañar. Tel. 299 6342007. Mail: [email protected]
Mariela Curetti — Allen, Guerrico, J.J. Gómez. Tel. 2984 439000. Mail: [email protected]
Betina Mauricio — Cipolletti, Fernández Oro, Allen, Cinco Saltos, Cordero, Barda del Medio, Campo Grande, Catriel. Tel. 2996336485. Mail: [email protected]
Patricia Catoira — Roca, Cervantes, Mainque, Huergo. Tel. 1168040395. Mail: [email protected]
Sergio Ziaurriz — Villa Regina, General Godoy, Chichinales, Valle Azul. Tel. 2984 813821. Mail: [email protected]
Segismundo De Plácido — Chimpay, Belisle, Darwin, Choele Choel, Luis Beltrán, Lamarque, Pomona y Río Colorado (solo por WhatsApp). Tel. 2984502778. Mail: [email protected]
Más capacidad para un sector bajo presión climática
La ampliación del equipo apunta a ampliar la capacidad operativa del organismo y dar respuestas más rápidas a las necesidades del sector frutícola de Río Negro y Neuquén. Desde el INTA Patagonia Norte remarcan la importancia de sostener estos servicios técnicos para acompañar las inversiones de los productores y facilitar el cumplimiento de los requisitos que fija la normativa.
Con más profesionales habilitados, el INTA Experimental Alto Valle y sus agencias de extensión rural buscan acercar herramientas concretas a quienes producen, en una de las actividades económicas centrales de la región.