La toma de Padre Genco: entre la orden de desalojo y un proyecto de 240 viviendas en suspenso
¿Qué hay detrás de la toma de Padre Genco? Mientras esperan el desalojo, se descubre un proyecto de viviendas frenado y una orden judicial que no se ejecuta. Las historias de quienes ocupan el terreno y la tensión con la policía, en esta nota.
El predio de la calle Padre Genco y Fogwill, en Neuquén, sigue ocupado mientras la Justicia ya autorizó el desalojo. La orden firmada espera ser ejecutada, pero la Policía aún analiza la situación.
Entre carpas, colchones y el frío húmedo de este martes, la toma sigue en pie. El fiscal Juan Narváez pidió el desalojo total mediante un oficio a la Comisaría 12, tras la autorización del juez de garantías Juan Manuel Kees. La Fiscalía había fijado un plazo de 48 horas para concretarlo y restituir el terreno a su propietario.
Sin embargo, los ocupantes consultados aseguran que no les mostraron la orden en papel, aunque sí se la comunicaron. El propietario, durante días, fue un misterio para ellos: "No hay un propietario de las tierras, estas tierras aparecen como la laguna, donde no tienen nombre", decían los vecinos.
¿A quién pertenece el terreno?
Una fuente consultada por LM Neuquén asegura que el predio, de más de seis hectáreas, estaría escriturado a nombre de una entidad intermedia de la ciudad. Esa entidad ya contaría con autorizaciones municipales para desarrollar un proyecto de viviendas sociales: 240 unidades multifamiliares y 10 dúplex, cuyos trabajos de cerramiento estaban por comenzar justo cuando arrancó la ocupación.
En el predio conviven familias neuquinas, jóvenes sin vivienda propia, personas llegadas de Salta, Jujuy y otros puntos del país, y también familias de la comunidad boliviana. Un informe policial incorporado a la causa judicial señala que buena parte de los ocupantes relevados serían de nacionalidad boliviana, sin más de cinco años de residencia en la provincia y sin inscripción en el RUPROVI, el registro provincial de demanda habitacional.
Puertas adentro, esa lectura genera discusión: mientras algunos vecinos apuntan contra las familias extranjeras, otros remarcan que "el setenta por ciento de la gente que tomó la toma son neuquinos".
Historias detrás de las carpas
Detrás de cada carpa hay, sobre todo, una cuenta que no cierra para algunos. "Gano un millón de pesos y con eso no me alcanza ni para una cuota de un terreno ni para alquilar, y menos para comer, por eso vivo con mi mamá", contó Lucía, que pidió reserva de su identidad porque teme que su empleador se entere de que está ahí.
Fuentes del IPVU confirmaron que el organismo trabaja en regularizar distintas situaciones habitacionales, aunque aclararon que el proceso "no pasa de un día para el otro". Además, señalaron que buena parte de las familias inscriptas en el RUPROVI queda afuera por ventas y reventas irregulares de lotes, un negocio en el que —según pudo saber este medio— habría corporaciones dedicadas a maniobras que rozarían lo delictivo.
Fricciones con la policía
La tensión con la policía es otro de los puntos calientes. Los vecinos denuncian al menos tres incidentes, entre ellos el de una mujer embarazada, con un bebé y un niño a cargo, a la que le habrían retirado un colchón mientras estaba en una consulta médica. "A mí no me importa, yo no te mandé a tomar un terreno a vos", le habrían respondido.
Esta versión de la boca de las familias no fue confirmada ni refutada por la Policía del Neuquén, que estará en el predio con varias patrullas en los accesos y efectivos motorizados.
"No tenemos un título, pero valemos lo mismo y merecemos respeto", resumió una de las vecinas.