La temperatura bajo cero no lo dice todo: la herramienta que anticipa el daño real en las chacras

Se esperaba que la temperatura mínima fuera el dato decisivo, pero el riesgo real de una helada para los frutales se define en otro lado: en qué etapa está cada cultivo. La herramienta que INTA y la AIC actualizan cada semana apunta justo ahí.

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La temperatura bajo cero no lo dice todo: la herramienta que anticipa el daño real en las chacras
La temperatura bajo cero no lo dice todo: la herramienta que anticipa el daño real en las chacras

Las heladas tardías son uno de los dolores de cabeza más grandes de la fruticultura regional. Pero el daño que deja una temperatura no se mide solo por los grados bajo cero: una misma marca en el termómetro puede golpear de manera muy distinta a una yema, una flor abierta o un fruto recién cuajado.

Con esa lógica nació el índice de peligrosidad de heladas, una herramienta que elaboran en conjunto el INTA y la AIC para anticipar el efecto de las bajas temperaturas sobre los frutales según su estado de desarrollo.

El informe se publica todas las semanas desde agosto y cubre las zonas de Guerrico, Centenario, Cipolletti, Roca, Villa Regina, L. Beltrán y Río Colorado.

Cómo se construye el índice

El índice releva los estados fenológicos de variedades de pepita, carozo y frutos secos en cada zona y los cruza con las temperaturas críticas de daño por heladas. Los datos los aportan extensionistas y colegas del sector privado sobre un monte comercial en producción, siempre con la misma metodología.

Los relevamientos son semanales, se mantienen los mismos sitios y chacras de referencia y se observa a campo con un criterio común. Esa continuidad es clave: permite comparar la evolución de los cultivos a lo largo de toda la temporada y le da solidez al seguimiento.

Después, esa información por variedad se cruza con el pronóstico meteorológico que la AIC actualiza cada semana, en función de las temperaturas mínimas previstas para cada zona. De ahí sale el índice de peligrosidad, con un formato pensado para leer rápido qué especies o variedades están en mayor riesgo.

Qué se mira en cada recorrida

La fenología describe las etapas que atraviesa una planta a lo largo de su ciclo. En cada zona se siguen especies y variedades representativas de la producción frutícola regional.

Durante las recorridas se registran estados como yema hinchada, yema bicoloreada, aparición del corimbo floral, pétalos visibles, flor abierta, caída de pétalos y fruto cuajado, entre otros. Cada observación se acompaña con fotografías tomadas en las chacras, lo que permite seguir la evolución de las variedades y actualizar semana a semana su grado de sensibilidad frente al frío.

A cada estado fenológico se le asocian temperaturas críticas de referencia, conocidas como LT10 y LT50. La LT10 es la temperatura asociada a un 10 % de daño letal en los órganos reproductivos, mientras que la LT50 se vincula con un 50 % de daño.

Conocer el estado fenológico permite interpretar mejor el riesgo que representa una temperatura mínima y tomar decisiones de manejo más precisas frente a un posible evento de helada.

El otro componente: el pronóstico

El segundo pilar del índice es el pronóstico de la AIC, que anticipa la evolución de las temperaturas mínimas y analiza el ingreso de masas de aire frío, el viento, la nubosidad y otras condiciones relacionadas con la ocurrencia de heladas.

La integración entre las temperaturas mínimas previstas, el estado fenológico observado y las temperaturas críticas de cada cultivo da como resultado el índice de peligrosidad, presentado de manera sencilla mediante distintos niveles.

El objetivo no es solo informar qué temperatura se espera, sino ayudar a interpretar qué puede significar esa temperatura para los cultivos que están hoy en el campo.

Una red agrometeorológica en expansión

Este trabajo se complementa con el fortalecimiento de una red agrometeorológica regional articulada por el INTA. La integran estaciones meteorológicas automáticas (EMAs) propias del INTA, de privados y de otras instituciones como el DPA de Río Negro, que se suman para ampliar la cobertura de información meteorológica.

Esta temporada se reemplazó la EMA del INTA en Guerrico por una nueva estación de última generación y se sumó otra en la zona rural de Cervantes.

Además, se avanzó en la automatización de la transmisión, el procesamiento y la actualización de los registros meteorológicos hacia el Sistema de Información Patagonia Norte (SIPAN). Mediante desarrollos en lenguaje Python se automatizó el procesamiento de grandes volúmenes de información, lo que permite una actualización más ágil, sistemática y continua de los datos disponibles.

El informe de peligrosidad de heladas se actualiza cada semana durante la temporada y puede consultarse los viernes por la tarde a través de las redes de INTA Patagonia Norte.

Instagram: @intapatagonianorte

Información meteorológica disponible en: https://sipan.inta.gob.ar/agrometeorologia/met/10/clima.htm

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