La solidaridad no descansa: así asisten los vecinos a las familias que perdieron todo en La Criolla
30 voluntarios trabajan sin descanso en La Criolla para asistir a las familias damnificadas por el temporal. ¿Qué es lo que más necesitan y cómo podés ayudar?
Una semana después del temporal que devastó La Criolla, 30 voluntarios trabajan sin parar en la Capilla San Bonifacio para recibir y distribuir donaciones. La campaña, que nació espontáneamente al amanecer del día siguiente, ya asistió a decenas de familias, pero las necesidades aún son enormes.
El fenómeno, ocurrido durante la madrugada del sábado 18, dejó un tendal de destrucción. Según Anni Reusch, emprendedora y vecina del lugar, las ráfagas de viento habrían alcanzado cerca de 130 km/h, según datos de la vecina ciudad uruguaya de Salto, aunque no hay registros oficiales locales.
Daños que duelen
El relevamiento inicial indica que al menos siete viviendas sufrieron pérdidas totales por la voladura de techos, y unas 35 tienen daños severos. Casi todo el pueblo presenta algún tipo de afectación. En la Escuela Primaria, la mitad del techo voló, lo que obligó a suspender clases toda la semana.
La producción también fue golpeada: forestaciones enteras cayeron, invernáculos citrícolas quedaron destruidos y los establecimientos agropecuarios acumulan pérdidas millonarias. “Venimos de un fenómeno tras otro”, lamentó Reusch, recordando la pedrada de diciembre pasado.
En su propia casa, el viento arrancó parte de la galería y dejó fisuras. “Muchos nos quedamos con la sensación de que tendremos que reconstruir prácticamente desde cero”, confesó.
La respuesta vecinal
La campaña comenzó el domingo por la mañana, cuando los vecinos pudieron recorrer el pueblo y dimensionar los destrozos. En el salón de la Capilla San Bonifacio, los voluntarios clasifican ropa, calzado, elementos de hogar y ropa de cama. Los colchones son lo más difícil de conseguir, ya que muchas casas quedaron expuestas a la lluvia y el mobiliario se arruinó.
Las persistentes lluvias de los días posteriores complicaron aún más el rescate de pertenencias. “Primero recorrí mi casa, después salí a caminar el pueblo. Había árboles destrozados, chapas sobre las copas y lugares irreconocibles”, relató Reusch.
Durante las primeras 18 horas, los vecinos estuvieron incomunicados por cortes de luz y telefonía. Recién al amanecer pudieron evaluar la magnitud del desastre.
Cómo ayudar
Quienes quieran colaborar pueden hacerlo mediante el alias ceciku27. Los organizadores remarcan que toda ayuda, por pequeña que sea, contribuye a la reconstrucción de una comunidad que enfrenta el temporal más devastador que recuerdan sus habitantes.