La sidra rionegrina busca un sello propio: la condición que cambia dónde termina la botella
Jugo de manzanas y peras frescas, sin concentrado, y una condición que hoy casi nadie cumple en los valles: la sidra rionegrina quiere un sello propio y el trámite ya está abierto.
La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación publicó este martes en el Boletín Oficial la solicitud de registro de la Indicación Geográfica Sidra de Río Negro – Patagonia, un paso que acerca a la provincia a contar con un sello de calidad propio para su sidra.
El pedido lo presentó la Asociación Consejo de Promoción y Control Provisorio de la IG Sidras de Río Negro – Patagonia, la entidad de elaboradores que viene impulsando la certificación.
La publicación no significa que el reconocimiento ya esté otorgado. Es una instancia previa: según el aviso oficial, durante los 30 días corridos siguientes —es decir, hasta fines de noviembre— cualquier persona humana o jurídica con interés legítimo puede presentar una oposición escrita y fundada si considera que no se cumplieron los requisitos de la norma.
Qué tendrá que cumplir la sidra para llevar el sello
El protocolo de la Indicación Geográfica identifica a la sidra elaborada con jugos de manzanas y peras de productores locales, sin jugo concentrado y envasada en origen. El área delimitada abarca todo el territorio de la provincia de Río Negro, y podrán acceder al sello todos los productores que cumplan con el protocolo de calidad.
Para el consumidor, una botella con el sello garantizará que la bebida se hizo con fruta fresca rionegrina y se embotelló en la provincia.
El Boletín Oficial fundamenta la protección en las condiciones de la región: suelos arcillosos, clima continental desértico y una marcada amplitud térmica, con días calurosos y noches frías, que favorecen la producción de manzanas y peras.
La exigencia que más pesa en la economía regional
El requisito de envasar en origen es quizás el de mayor impacto para la economía de los valles. Lo habitual en la zona es elaborar un caldo que después se envasa en plantas de Buenos Aires, por lo que la condición apunta a retener el agregado de valor y el empleo industrial en el territorio.
Un trabajo que arrancó en 2022
La IG de la sidra fue uno de los diez proyectos incluidos en un programa nacional de asistencia a pymes alimentarias para cumplir los requisitos técnicos y legales de las Indicaciones Geográficas, que se desarrolló entre diciembre de 2022 y junio de 2023.
El proceso incluyó visitas y revisiones técnicas con la participación de gobiernos provinciales, municipios, el INTA, el INTI y universidades.
El documento que resumió aquel programa ya ponía el foco en la materia prima: destacaba que las condiciones agroclimáticas del Alto Valle le dan a la manzana una calidad organoléptica excepcional, sumada a un punto de madurez óptimo y a su uso en estado fresco.
Por qué el sello llega en un momento clave
La novedad coincide con la previa de las fiestas de fin de año, la temporada de mayor consumo de sidra en el país. Pero la industria sidrera busca desde hace tiempo extender la demanda más allá del brindis, y el sello aparece como una herramienta más para diferenciar el producto y ganar mercado, dentro del país y en la exportación.
El trámite se rige por el artículo 19 de la Ley 25.380, modificada por la Ley 25.966, que regula las indicaciones geográficas y denominaciones de origen de productos agrícolas y alimentarios. Las oposiciones se presentan ante la autoridad de aplicación y deben comunicarse al correo [email protected].
Leé completo el aviso del Boletín Oficial con la solicitud de Indicación Geográfica para la sidra rionegrina.