La señal que muchos confunden con buen ánimo: lo que advirtió una psicóloga sobre el riesgo adolescente
Se suele creer que una persona con depresión se muestra apagada y sin energía. Una psicóloga salteña advirtió que hay un comportamiento opuesto que también puede ser una señal de alarma, y explicó cómo distinguirlo.
El Día Mundial para la Prevención del Suicidio vuelve a poner sobre la mesa una problemática que en Salta alcanzó su pico histórico de notificaciones durante 2025. En ese marco, una especialista en salud mental advirtió cuáles son las señales que no deben pasarse por alto, especialmente en la adolescencia.
La psicóloga Leila Paz, del Equipo Interdisciplinario de la Asesoría de Cafayate, dialogó con FM Profesional y enumeró los cambios que deberían encender la alarma: alteraciones en el sueño, en la alimentación, aislamiento y expresiones de desesperanza. Frases como que los demás estarían mejor sin la persona son indicios que, según la profesional, no pueden minimizarse.
Un proceso, no un hecho repentino
La especialista remarcó que el suicidio no responde a una única causa y que no irrumpe de golpe: es un proceso con distintas etapas y señales que, detectadas a tiempo, permiten trabajar en prevención. La adolescencia, dijo, es la etapa de mayor vulnerabilidad por los cambios emocionales propios de esa edad.
Entre los cambios a los que hay que estar atentos, Paz detalló:
El sueño: la persona puede dormir muy poco o, al contrario, pasar demasiado tiempo dormida.
La alimentación: pérdida marcada del apetito o episodios de ingesta excesiva.
La socialización: aislamiento, alejamiento del grupo de amigos, desinterés por actividades que antes resultaban atractivas o una negativa persistente a establecer vínculos.
Estos cambios deben leerse en conjunto con el contexto: separaciones, pérdidas, situaciones de violencia, hostigamiento o un sufrimiento emocional intenso pueden actuar como factores de riesgo.
El valor de escuchar sin minimizar
La psicóloga subrayó que restar importancia a lo que la persona expresa cierra el diálogo. Frases como “ya se te va a pasar” o “no pensés de esa manera”, o tomar la situación como una broma, obturan la posibilidad de ayuda. Lo contrario, detenerse, escuchar y preguntar qué está sucediendo, es lo que protege.
“Lo más protector que hay en la prevención del suicidio tiene que ver con la calidad de vínculos que uno establece”, afirmó Paz.
Familiares, amigos y personas cercanas cumplen un rol esencial: son quienes pueden advertir los cambios y generar espacios de escucha.
La especialista también llamó la atención sobre un punto que suele pasar desapercibido: la hiperactividad puede estar vinculada a síntomas de depresión. Una persona puede mostrarse activa, hacer bromas o mantener una rutina intensa mientras atraviesa un malestar profundo.
Otras situaciones que requieren intervención, preguntando y ofreciendo ayuda en lugar de ignorar o naturalizar, son cuando alguien empieza a desprenderse de objetos importantes o deja organizados asuntos personales refiriéndose a una eventual ausencia.
Los pensamientos suicidas pueden aparecer asociados a situaciones traumáticas como abuso sexual, bullying, hostigamiento o violencia intrafamiliar.
El secretario de Salud Mental y Adicciones, Martín Teruel, destacó la fecha como una oportunidad para cuidarse entre todos: “Todos los 10 de septiembre en el mundo entero se toma la fecha para pensar sobre la importancia de la problemática del suicidio, la oportunidad de cuidarnos entre todos, de ofrecer ayuda, de pedirla, de hacer prevención y de que las personas que lo necesitan accedan a atención profesional y tratamientos”.
Dónde pedir ayuda en Salta
Ante una emergencia o riesgo inminente, hay que comunicarse al 911 o acudir a guardias hospitalarias. En Salta también funciona el programa del IAS en Sarmiento 655, con atención telefónica al 4213387.