La semana en que Milei brilló en el mundo pero una sombra interna amenazó con opacarlo todo
Mientras Milei deslumbraba en el exterior, una seguidilla de polémicas internas y un dato económico clave encendieron todas las alarmas. ¿Qué pasó detrás de escena que puso en jaque la coherencia del discurso oficial?
Mientras el presidente Javier Milei cosechaba elogios en foros internacionales desde Miami hasta Madrid, una seguidilla de polémicas y un dato económico clave generaron una fuerte tensión dentro de su propio gobierno. La coherencia entre el discurso de austeridad y la práctica se resquebrajó, justo cuando más necesitaba proyectar fortaleza.
La gira del mandatario por Estados Unidos, Chile y España había sido planeada como un escaparate de logros. En Miami, recibió halagos públicos de Donald Trump; en Nueva York, fue figura central de la Argentina Week; y en Madrid, cerró un importante foro económico. Sin embargo, ese despliegue exitoso terminó empañado por una serie de episodios que sembraron dudas incluso entre sus aliados.
¿Un mensaje confuso para los inversores?
Uno de los momentos que más ruido generó ocurrió ante un auditorio de inversores en Estados Unidos. Allí, Milei dedicó parte de su discurso a cuestionar directamente a importantes empresarios argentinos: Paolo Rocca, del grupo Techint, y Javier Madanes Quintanilla, de Fate.
La crítica, que según algunas interpretaciones apuntaba al consumo interno, sorprendió a los sectores industriales. Dentro de la Unión Industrial Argentina surgió la preocupación: “Si eso le pasa a Rocca, nosotros podríamos tener peor suerte”. El episodio dejó interrogantes entre potenciales inversores que seguían la presentación.
La polémica que prendió fuego desde adentro
Pero el foco de conflicto más candente se centró en el vocero presidencial, Manuel Adorni. La polémica estalló cuando trascendió que su esposa había subido al avión presidencial y que la pareja había viajado a Punta del Este en un avión privado.
La defensa inicial de Adorni, donde afirmó que había ido “a deslomarse”, fue criticada por su falta de empatía en un contexto social complejo. En lugar de apaciguar la situación, el vocero optó por apuntar contra el periodismo por difundir las imágenes.
Lo más llamativo es que, según señalan fuentes del propio oficialismo, las fotografías no habrían surgido de fuera del Gobierno, sino de algún sector interno. Aunque luego Karina Milei, el Presidente y varios ministros salieron a respaldar la honestidad del vocero, el episodio ya había instalado un flanco incómodo para un gobierno que pregona la austeridad.
Otros frentes de tensión política
En paralelo, el Gobierno enfrentó el caso judicial que involucra al presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia. Tanto Milei como el ministro de Justicia, Juan Mahiques, insistieron en que Tapia no es amigo del Gobierno y debe responder ante la Justicia.
La tensión escaló cuando el abogado Gregorio Dalbón —defensor de Cristina Kirchner— afirmó que la causa era política y que podía resolverse “hablando con Karina Milei”. La declaración fue interpretada como un “dardo envenenado” desde el kirchnerismo. La secretaria general de la Presidencia se desmarcó rápidamente, respondiendo que Tapia debía someterse a la Justicia.
Además, la vicepresidenta Victoria Villarruel aprovechó el contexto para marcar diferencias y cuestionar aspectos de la gestión, en un nuevo capítulo de las tensiones internas dentro del oficialismo.
La verdadera bomba de tiempo: la inflación que no cede
Sin embargo, dentro del oficialismo consideran que el frente más delicado no está en esas polémicas políticas, sino en la evolución de la inflación. El índice de febrero volvió a ubicarse en 2,9%, el mismo nivel que en enero, y no desciende desde mayo de 2025.
El Gobierno reconoce que el desafío principal es hacia adelante. Un índice que se mantiene cerca del 3% mensual abre tres riesgos concretos. El primero es que la sociedad empiece a percibir que ese nivel de inflación llegó para quedarse, erosionando el principal activo del Gobierno: haber tranquilizado los precios.
El segundo riesgo es que reaparezcan remarcaciones preventivas “por las dudas”, una práctica habitual en la economía argentina. El tercero, y quizás el más inmediato, es que los sindicatos se nieguen a cerrar paritarias en torno al 1% o 2% mensual, como pretende el Ejecutivo.
La situación se complica aún más por factores externos, como la dinámica internacional de la guerra, el aumento del petróleo, los seguros marítimos y los fletes. Recuperar una tendencia descendente de la inflación se ha convertido, hoy, en el eje central de la estrategia económica y política de la administración Milei. Una tarea que se anuncia cuesta arriba en medio de un panorama interno lleno de ruido.