La sandía del Cuña Pirú está en flor y los productores miran el cielo: qué puede arruinar la cosecha
Patricia Parra tiene cinco años en la cuenca sandiera del Cuña Pirú y ahora mira el cielo con una sola pregunta en la cabeza: ¿aguantará la planta en flor? Lo que puede arruinarlo todo, adentro.
La producción de sandía en la cuenca del arroyo Cuña Pirú, en Ruiz de Montoya, avanza a buen ritmo y todos los ojos están puestos en la cosecha tardía, que se espera para noviembre. Pero hay un factor que nadie puede controlar y que tiene en vilo a los colonos: el clima de las próximas semanas.
“Estamos rogando que El Niño pase de largo y que no nos golpee con tormentas severas ni caigan granizadas grandes, ya que son los dos fenómenos que podrían acarrearnos dificultades en estos momentos que la planta está en flor. Hasta ahora hemos estado protegidos”, contó a PRIMERA EDICIÓN la productora Patricia Parra, con cinco años en la actividad.
La preocupación no es menor. De la buena zafra depende un ingreso clave para las familias de la zona. “Si el tiempo se pone de nuestro lado tenemos todas las expectativas puestas en la comercialización de fin de año, cuando la fruta tiene demanda por la llegada del verano, ya que en nuestra región la sandía es uno de nuestros ingresos más importantes”, agregó.
Un ciclo con demoras, pero con expectativas intactas
Este año el ciclo productivo no estuvo exento de obstáculos. Aunque la zona no quedó en el centro de las lluvias devastadoras de los últimos días, las noches frías demoraron la siembra. Pese a ese retraso, Parra mantiene la confianza en alcanzar una cosecha abundante.
En el lote que recorrió este Diario, junto a las sandías también crecen melón y choclo. Para la productora, esos cultivos cobran una importancia especial hacia fin de año, cuando las frutas tropicales ganan terreno en el consumo de los días más calurosos.
Una chacra que diversifica para sostenerse
La sandía, aunque central en la identidad de la cuenca, es solo una parte de la producción. El establecimiento de Parra también tiene yerba mate, animales vacunos y otras especies ganaderas, además de tabaco y cultivos anuales.
“Los productores de Ruiz de Montoya tenemos yerba por excelencia; pero en general los colonos diversificamos, contamos con algunos vacunos, tabaco, verduras, choclo y por supuesto melones y sandías”, detalló.
Durante la recorrida, la productora defendió con orgullo la calidad de la fruta local. “Es de destacar, y lo digo siempre: las sandías que se producen aquí son las más ricas que van a consumir”, aseguró.
El rol de las mujeres en la chacra
Parra también puso el foco en una parte de la actividad que, según señaló, durante mucho tiempo no tuvo visibilidad: el trabajo de las mujeres. Hoy tienen una presencia visible en la comercialización, pero su participación empieza mucho antes: desde la compra de las semillas, el cuidado de los plantines en los invernaderos, la plantación, el abono y la fertilización, hasta que la fruta está lista para venderse. Todo eso, en paralelo con las tareas del hogar y la crianza.
“Reivindico a todos mis pares que son columna vertebral para mantener las chacras a flote”, cerró.


