La ruta secreta de la cocaína que iba a Río Gallegos y que nadie imaginaba
Dos pasajeros bolivianos fueron detenidos en Aeroparque con 199 cápsulas de cocaína en el estómago. La ruta que investigan no terminaba en Río Gallegos: el cargamento seguiría viaje a Tierra del Fuego y Chile.
El pasado 30 de septiembre, en la terminal de Aeroparque, el escáner corporal reveló algo inesperado: dos pasajeros llevaban casi dos kilos y medio de cocaína de máxima pureza dentro de sus cuerpos. Lo que parecía un operativo más terminó destapando una trama que reconfigura el mapa del narcotráfico en el extremo sur del continente.
La pareja, de nacionalidad boliviana, había despegado horas antes desde el Aeropuerto Internacional de Salta y pretendía hacer conexión en el Aeropuerto Jorge Newbery con destino a Río Gallegos. El recorrido no era casual: los clanes narco abandonaron los viajes en colectivos de larga distancia para volcarse a los vuelos comerciales de cabotaje, más rápidos y con menos fricción aparente.
Al someterlos al control, las pantallas mostraron decenas de siluetas cilíndricas en la cavidad abdominal de ambos. Ante el riesgo de muerte por estallido de las cápsulas, la Justicia ordenó el traslado urgente y bajo custodia al Hospital General de Agudos “Dr. Juan A. Fernández”, en Palermo. Tras la evacuación médica supervisada, expulsaron 199 cápsulas rígidas que pesaron exactamente 2,465 kilogramos de cocaína de alta pureza, un volumen extraordinario para la modalidad de ingesta.
Río Gallegos no era el final del viaje
El dato que realmente cambia la investigación no es la maniobra aérea en sí, sino el destino final del cargamento. Aunque los pasajes marcaban a la capital santacruceña como punto de arribo, fuentes del Ministerio de Seguridad y de la justicia federal revelaron a La Opinión Austral que Río Gallegos no era el puerto de llegada definitivo, sino un nodo de acopio y redistribución.
Desde allí, la droga debía enviarse hacia Tierra del Fuego o cruzar la frontera internacional con rumbo a Punta Arenas, Chile. En esas latitudes, el valor de mercado de la cocaína se multiplica por la complejidad logística y los severos controles limítrofes, lo que convierte al corredor austral en un objetivo codiciado por las organizaciones criminales.
La DEA y una unidad regional en Argentina
La nueva pista sobre la proyección trasandina y fueguina activó un monitoreo internacional de alta densidad. La DEA participa directamente a través de la Embajada de Estados Unidos en Buenos Aires. En paralelo, en el marco del trabajo conjunto con el Ministerio de Seguridad de la Argentina, el Gobierno norteamericano dispuso la creación en el país de una unidad regional de la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley (INL).
La medida se acompaña con la aprobación formal de un fondo de 13,35 millones de dólares destinado a blindar las fronteras y combatir el crimen organizado. La investigación sigue abierta y apunta a desentrañar todos los eslabones de la ruta secreta que une Salta, Buenos Aires, Río Gallegos, Tierra del Fuego y Chile.