La ruta que unió a dos amigos: uno pedalea, el otro empuja la silla hasta Salta
La peregrinación al Milagro dejó una postal que conmueve: un hombre empuja la silla de ruedas de su amigo kilómetro tras kilómetro para que llegue a Salta. La escena fue registrada por un testigo que no comparte la fe, pero igual se detuvo. Lo que escribió después lo explica todo.
Un hombre avanza en silla de ruedas por la ruta. Detrás, su amigo empuja, acomoda el paso y no se despega ni un metro mientras el grupo de peregrinos sigue viaje hacia Salta. La escena, registrada durante la peregrinación al Señor y la Virgen del Milagro, fue captada por Fernando Vitiñón, de Rosario de la Frontera, y definida con una sola palabra: lealtad.
Vitiñón decidió acompañar a los peregrinos desde el respeto, aunque no comparte sus creencias religiosas, según informó Expresión del Sur. Cuando vio a los dos amigos en medio del camino, entendió que aquel esfuerzo no podía explicarse únicamente desde la devoción.
Una amistad que se juega en cada kilómetro
"Él tiene su silla, pero tiene a su amigo. Y su amigo es su amigo", escribió Vitiñón al compartir las imágenes. Kilómetro tras kilómetro, el peregrino siguió empujando para que su compañero también pudiera llegar. El cansancio, el frío y la distancia no lograron quebrar la decisión de avanzar juntos.
Para Vitiñón, ese gesto tuvo un nombre: lealtad. "Falta poco, pero lo que hicieron fue un montón", señaló. Su propia participación estuvo marcada por una ausencia personal: contó que caminaría por el mismo lugar por donde alguna vez pasó alguien que hoy ya no está en su vida, aunque prefirió no dar más detalles.
"Orgulloso de ser parte de esta locura llamada fe. Pero para mí es algo más grande: se llama amistad", expresó. Y cerró con una frase espontánea: "Que viva la vida, la fe y la amistad. Son zarpados, pero buena gente".
Para Salta, esta imagen refleja que el Milagro también significa acompañar, sostener al otro y procurar que nadie quede atrás.