La ruta 51 tiene nuevo plan: quién se hará cargo del tramo que falta en Salta

La ruta 51 lleva más de una década de promesas y tramos paralizados. Ahora, el sector privado minero tomó la posta para destrabar uno de los sectores clave, pero la historia de esta obra tiene un pasado que invita a la cautela: ¿será la vez que el asfalto llega para quedarse?

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La ruta 51 tiene nuevo plan: quién se hará cargo del tramo que falta en Salta
La ruta 51 tiene nuevo plan: quién se hará cargo del tramo que falta en Salta

La pavimentación de la ruta nacional 51 volvió a ocupar el centro de la agenda minera y productiva de Salta, pero esta vez con una novedad: el movimiento de suelo y el asfaltado del tramo entre Alto Chorrillo y Campo Amarillo quedará a cargo del Grupo AGV, liderado por Diego Pestaña, bajo un esquema de financiamiento que combinará recursos de la Nación, la Provincia y el sector privado minero.

El anuncio se realizó el jueves pasado en el marco de la convención internacional Argentina Mining 2026, que se desarrolló en Salta. Según lo informado, las tareas operativas comenzarían en abril de 2027 y tendrían un plazo estimado de ejecución de diez meses.

La iniciativa cuenta con el respaldo de la Cámara de Minería de Salta (CMS) y de la Cámara de Proveedores Mineros de Salta (Capemisa), en un contexto de fuerte incremento del tránsito de camiones y equipos vinculados a los proyectos mineros de la Puna. El deterioro de la calzada, las condiciones de alta montaña y el crecimiento de la circulación pesada convirtieron a la ruta en uno de los principales problemas de infraestructura para la actividad.

Financiamiento tripartito

El nuevo esquema es presentado como un modelo de financiamiento tripartito, en el que participarían Vialidad Nacional, el Gobierno de Salta y empresas del sector minero. La apuesta es que la participación privada permita acelerar una obra que durante más de una década estuvo atrapada entre licitaciones, presupuestos, estudios, cambios de gobierno y diferentes alternativas de financiamiento.

"El cuello de botella es la ruta nacional 51. El gobierno provincial tomó la decisión de encarar, de ver de qué forma solucionarlo. Con la Ley Base que se firmó, se llegó a un acuerdo de nominación para que dos de los cinco tramos se ejecuten. Uno de esos tramos está en ejecución, el segundo tramo, que es el tramo 3, lo estamos iniciando en un consorcio. Ya iniciamos la construcción de esa obra", dijo Pestaña.

Y agregó: "La verdad que nunca hicimos obra pública, no nos dedicamos a la obra pública, pero sí tenemos una responsabilidad pública. Tenemos responsabilidad que esto se haga, y asumimos llevarlo adelante. Y hacer esta obra, que fue adjudicada en el año 2012, todavía no se hizo. Asumimos el compromiso de hacerla en diez meses".

Un tramo, muchos años

El anuncio adquiere otra dimensión cuando se repasa la historia de la ruta 51. El sector Alto Chorrillo-Campo Amarillo, de unos 15 km, no es un tramo nuevo para los proyectos oficiales. Ya había sido incluido en los planes de pavimentación elaborados por Vialidad Nacional y llegó a contar con una empresa contratista. Documentación oficial de 2021 registra que ese tramo había sido adjudicado a una empresa que posteriormente transfirió su contrato.

La historia de la pavimentación de la ruta 51 hacia el Paso de Sico se remonta, al menos, a comienzos de la década de 2010. En 2011 se produjo una de las primeras adjudicaciones concretas para completar el pavimento entre Estación Muñano y San Antonio de los Cobres. Eran 21 kilómetros que finalmente fueron inaugurados en 2017, después de varios años de trabajos.

Ese mismo año, con la finalización de aquel tramo, el entonces administrador de Vialidad Nacional, Javier Iguacel, anunció que el Gobierno nacional avanzaría con la pavimentación del resto de la ruta hasta la frontera con Chile. Pero el Paso de Sico siguió esperando.

Pieza del Corredor Bioceánico

Durante años, la Ruta 51 fue presentada fundamentalmente como una pieza del Corredor Bioceánico y como la conexión de Salta con los puertos del norte chileno. Con la explosión de la minería del litio, la importancia de la ruta aumentó todavía más.

Los 134 km aproximadamente que separan San Antonio de los Cobres del Paso de Sico fueron divididos en cinco tramos para intentar facilitar su ejecución. Sin embargo, los contratos tuvieron diferentes problemas y varios procesos terminaron paralizados o sin continuidad. En el caso del tramo entre San Antonio de los Cobres y Mina La Poma, por ejemplo, la empresa contratista quebró y una nueva licitación tampoco llegó a concretarse.

En 2020 volvió a anunciarse el comienzo de obras. Un año después, en febrero de 2021, el gobernador Gustavo Sáenz encabezó la firma de un acta de inicio para la pavimentación del tramo Mina La Poma-Alto Chorrillos y calificó el momento como histórico.

El proyecto volvió a incorporar financiamiento internacional. Posteriormente aparecieron en escena créditos del BID y Fonplata, además de recursos nacionales y provinciales. Pero los años volvieron a pasar.

Llegan las máquinas

Después de más de una década de anuncios, en octubre de 2025 Vialidad Nacional comenzó los trabajos en el tramo Mina La Poma-Alto Chorrillos, de 18 kilómetros. La obra fue presentada nuevamente como un paso decisivo para completar la conexión con Chile.

En febrero de este año, Vialidad Nacional informó que ya había maquinaria trabajando en altura y que el objetivo era avanzar con los primeros 60 km del corredor en un plazo estimado de dos años.

En abril, los trabajos continuaban en ese sector, a más de 4.475 metros sobre el nivel del mar, en uno de los ambientes más complejos de toda la traza.

Mientras tanto, el tramo siguiente -Alto Chorrillo-Campo Amarillo- permanecía como una de las piezas pendientes. Ahora, el Grupo AGV aparece como el nuevo protagonista para intentar destrabar precisamente ese sector.

Quince años después, un nuevo modelo

El proyecto anunciado en Argentina Mining 2026 tiene, por todo este escenario, una particularidad: no se trata simplemente de volver a anunciar la pavimentación de la ruta 51, sino de intentar cambiar la forma de financiar y ejecutar uno de sus tramos.

La participación de las empresas mineras busca vincular directamente la infraestructura vial con quienes más utilizan actualmente el corredor. El aumento del tránsito pesado convirtió a la ruta en una infraestructura crítica para la producción, pero también en un problema de seguridad y logística.

La pavimentación completa de la ruta sigue siendo una obra mucho mayor. Desde San Antonio de los Cobres hasta el Paso de Sico todavía quedan sectores por ejecutar, mientras que los últimos tramos hasta la frontera continúan dependiendo de proyectos y financiamiento.

Por eso, el anuncio puede ser un nuevo paso hacia el asfalto definitivo o, como ocurrió tantas veces en los últimos quince años, el comienzo de otro capítulo de una historia que los habitantes de la Puna aprendieron a medir no en kilómetros pavimentados, sino en anuncios cumplidos y promesas pendientes.

La diferencia esta vez es que, además del Estado, las empresas mineras quieren poner parte de los recursos y asumir un papel directo en la construcción del camino que necesitan para sacar su producción hacia el Pacífico.

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