La ruta 24 que une Cerrillos y Quijano se rompe y nadie la arregla
La ruta 24 que une Cerrillos con Campo Quijano se deteriora día a día y los vecinos ya no saben cómo circular: baches, tramos a oscuras y desvíos poceados ponen en riesgo a miles de familias del Valle de Lerma. El reclamo por el mantenimiento crece, pero la respuesta oficial todavía no aparece.
Los vecinos de Cerrillos y Campo Quijano no dan más: la ruta 24, el camino a Colón, acumula baches, tramos sin iluminación y desvíos poceados que ponen en riesgo a quienes la transitan a diario. Las quejas se repiten desde hace semanas y apuntan a la falta de mantenimiento en una vía clave del Valle de Lerma.
El reclamo no es nuevo, pero se intensificó en los últimos tiempos. La ruta 24 soporta un tránsito constante de autos particulares, camiones y maquinaria del sector minero, lo que acelera el deterioro de la calzada. Los sectores más castigados aparecen desde el cruce de Las Blancas en dirección a Quijano, donde el asfalto muestra un estado crítico.
"Podés romper el auto si te comés un bache"
Un vecino de la zona describió la situación con crudeza ante este medio: "Es muy complicado circular de noche y con lluvia, podés romper el auto si te comés un bache ya que tampoco hay buena iluminación. Ni que hablar de aquellos automovilistas que circulan en exceso de velocidad. Es una ruta peligrosa sin dudas".
La combinación de pozos, oscuridad y conductores que no respetan los límites de velocidad convierte cada viaje en una apuesta. El testimonio refleja el malestar generalizado de quienes usan la ruta a diario para ir a trabajar, llevar a los chicos al colegio o trasladar mercadería.
El crecimiento urbano le puso presión a la ruta
Lo que agrava el cuadro es el aumento exponencial del flujo vehicular. La zona viene registrando un fuerte crecimiento urbanístico en los últimos años, con más familias instaladas y más vehículos circulando por una traza que no fue pensada para ese volumen. Por eso los reclamos apuntan a que el mantenimiento sea más frecuente y no una respuesta de emergencia cada tanto.
La falta de iluminación es otro de los puntos que más irrita a los usuarios. En varios sectores las luminarias no funcionan desde hace semanas, y el problema se vuelve crítico en la zona donde se construye la nueva Autopista del Valle de Lerma, entre las rutas provinciales 23 y 24. Antes de llegar a esa rotonda, viniendo desde Quijano, la oscuridad es total, según remarcaron los vecinos.
Desvíos poceados y una solución que no llega
A la falta de luz se suman los desvíos transitorios implementados por las obras, que presentan numerosos pozos y complican aún más la circulación. Los automovilistas deben maniobrar entre baches y señales precarias, muchas veces sin visibilidad suficiente.
La ruta 24 es una de las vías de comunicación más importantes del Valle de Lerma y une dos localidades en pleno crecimiento. Las quejas son continuas y los vecinos esperan que la solución no tarde en llegar, antes de que un nuevo pozo o un tramo a oscuras provoque un accidente.