La purga no perdona: robó un celular en pleno cambio de turno y terminó cesanteada
Un sumario en el Hospital Castro Rendón terminó con una empleada cesanteada: las cámaras habrían captado el momento exacto del robo, y lo que quedó registrado en el expediente selló su salida de la administración provincial.
Una empleada del Hospital Castro Rendón fue cesanteada por la administración provincial después de que un sumario diera por probado que robó el teléfono celular de una compañera de trabajo mientras se producía el recambio de turno. La sanción se inscribe en la política de tolerancia cero que el gobernador Rolando Figueroa puso en marcha apenas asumió, en diciembre de 2023.
La ahora ex agente fue identificada como Brenda Romina Carrilao y se desempeñaba como auxiliar de atención al público en el servicio de Admisión y Egreso de Pacientes del hospital, ubicado en el centro de la ciudad de Neuquén.
Qué dicen las cámaras del hospital
Según la documentación oficial del proceso sumarial, la mujer negó haber cometido el delito. Sin embargo, las pruebas reunidas por los auditores no dejaron margen a dudas: para ellos, el hecho quedó acreditado el 12 de diciembre de 2023, dos días después de la asunción del gobierno provincial.
La víctima declaró que dejó su teléfono debajo del monitor de una computadora y se retiró por un momento del sector. Nunca más lo vio. Las filmaciones de las cámaras de seguridad del establecimiento resultaron clave: de ellas “surge que la agente Carrilao tomó el teléfono celular dejado por su compañera y lo introdujo en su bolso”, señala el expediente.
A esa prueba se sumó el testimonio de la responsable del área de seguridad del hospital, quien declaró haber revisado las imágenes junto a personal del servicio de Tecnología. De esa manera pudo corroborar que nadie más ingresó al sector y que fue la agente Carrilao quien tomó el teléfono y lo guardó entre sus pertenencias.
El fallo de la Junta de Disciplina
La Junta de Disciplina sostuvo que la conducta de la mujer “quebrantó gravemente los deberes inherentes a la relación de empleo público, resultando incompatible su permanencia en los cuadros de la administración pública provincial con los estándares éticos exigibles al personal del Sistema Público Provincial de Salud”.
La cesantía forma parte de una serie de desvinculaciones que se multiplican en la administración neuquina y que, según el criterio oficial, cuentan con un amplio respaldo social. El gobierno ya no lleva una cuenta pública precisa de los despedidos.