La princesa Ana llega a Malvinas justo cuando Argentina juega una carta clave por el petróleo
La corona británica manda a la princesa Ana a Malvinas justo cuando Hamburgo escucha el reclamo argentino por el petróleo. Los isleños ya muestran un fondo de 300 millones de libras para seguir perforando.
El Palacio de Buckingham confirmó que la princesa Ana, hermana del rey Carlos III, y su marido, el vicealmirante Timothy Laurence, desembarcarán en las islas Malvinas a partir de este lunes, en una estadía de once días que se extenderá hasta el 20. La noticia se conoció justo antes de que el Tribunal Internacional del Derecho del Mar, con sede en Hamburgo, escuche a la Argentina y al Reino Unido por la demanda contra el proyecto petrolero Sea Lion.
Según el anuncio oficial, el viaje se enmarca en el rol de la princesa como “Patrona del South Georgia Heritage Trust”, una entidad dedicada a la protección del patrimonio y el medio ambiente de las Georgias del Sur.
Qué hará la princesa en el archipiélago
La agenda incluye encuentros con vecinos de las islas, una recorrida por el faro de Cabo Pembroke, la visita a Tussac House y al recién inaugurado Complejo Deportivo Nacional. También está prevista una recepción en la Government House de Stanley, la residencia del gobernador que representa al rey Carlos en el archipiélago, donde la recibirán las autoridades locales y los miembros de la Asamblea Legislativa, el gobierno autónomo isleño.
Más lejos de Puerto Argentino, la princesa visitará el complejo de la Real Fuerza Aérea Británica conocido como RAF Mount Pleasant, ubicado a unos 60 kilómetros, y participará de un homenaje en el monumento a los caídos británicos en la guerra del Atlántico Sur. Es un gesto que ya había tenido en su anterior visita a las islas, en 2022.
Una coincidencia que no parece casual
Buckingham presentó el desplazamiento como una visita de honor, al estilo de las que la realeza británica suele hacer a países de la Mancomunidad de Naciones o a los Territorios Británicos de Ultramar. Sin embargo, el calendario llama la atención: cae en plena semana clave de la disputa por las islas.
El tribunal de Hamburgo escuchará a las partes el 10 y 11 de noviembre. Al mismo tiempo, la Cámara de Diputados argentina tiene previsto debatir el jueves 12 la dilatada ley de defensa de la soberanía, que endurece las sanciones contra las empresas vinculadas a la explotación de recursos en el archipiélago. El proyecto, de todos modos, no tiene asegurado el respaldo de bloques opositores en los capítulos que crean un polémico Consejo de Seguridad.
El plan que ya muestran los isleños
Para la comunidad de las Malvinas, la presencia de la princesa Ana funciona como una señal de apoyo del Reino Unido a su “derecho de autodeterminación” y como una forma de expresar, desde la corona, la voluntad de que el proyecto petrolero no se frene.
La semana pasada, la Asamblea Legislativa isleña dio a conocer un ambicioso plan de infraestructura bajo la figura de “Fondo soberano de inversión”. La idea es volcar los ingresos del sector energético —regalías e impuestos por el desarrollo petrolero offshore en Sea Lion— por unos 300 millones de libras.
El paquete contempla desde mejoras en la conectividad de las islas y en el puerto hasta un nuevo sistema de abastecimiento eléctrico, un parque eólico y un plan de viviendas pensado para los inmigrantes que llegaron al calor del desarrollo petrolero, entre otras reformas.
Entre disputas diplomáticas, apelaciones y reclamos argentinos, en Malvinas los locales dan señales de estar convencidos de que el proyecto Sea Lion no se detendrá.