La primera mujer en mandar la operativa policial de Santa Cruz: lo que dejó atrás para llegar
Sociedad · Santa Cruz

La primera mujer en mandar la operativa policial de Santa Cruz: lo que dejó atrás para llegar

Llegó a la cima de la Policía de Santa Cruz tras 27 años de servicio, pero en el camino tuvo que resignar algo que no se recupera. Lo que contó la primera mujer en liderar la operativa provincial.

La Policía de Santa Cruz vivió este lunes un día que quedará en sus anales: por primera vez, oficiales de la primera camada femenina alcanzaron la máxima jerarquía dentro del escalafón netamente policial. Entre esas pioneras sobresale la comisario general Milena Galeano, hoy al frente de la Dirección General de Operaciones.

Su nombre no llegó ahí por azar. Galeano acumula 27 años de servicio y un historial de primeras veces: fue la primera oficial mujer en inscribirse, cursar y aprobar el exigente Curso Básico para Grupos Especiales de la Policía Federal Argentina, abriendo camino en la especialidad de infantería.

“Nunca soñé con llegar a esta jerarquía”

En diálogo con LU12 AM680, la flamante comisario general repasó cómo tomó la noticia de compartir el techo de la fuerza con Analía Taquía, un sueño que quizás ni imaginaban cuando eran cadetes.

“La verdad que es un honor y un privilegio haber alcanzado este grado dentro de la fuerza y es un hecho histórico ya que somos las primeras mujeres en llegar a esta jerarquía dentro de esta fuerza de seguridad. Cuando ingresamos, yo por lo menos pensaba en el día a día, en seguir avanzando para egresar, como una lucha constante para seguir avanzando. En mi lugar nunca me puse a pensar ni soñé tampoco en llegar a esta jerarquía; uno trabaja diariamente, se esfuerza, y todo ese mérito se reconoce con esta jerarquía. Estoy muy agradecida al Ministerio de Seguridad, a mis superiores, a mis compañeros de trabajo, a mis subalternos y sobre todo a mi familia, que siempre estuvo presente y es el sostén para llevar a cabo la tarea diaria y cumplir con las exigencias laborales”, expresó.

El mensaje a las que vienen

Consultada sobre qué le diría a aquella joven cadete que hace casi tres décadas caminaba por los pasillos de la Escuela, Galeano fue contundente: la puerta que ella abrió también sirve para las que siguen.

“La verdad que es una puerta que se abre para el resto de las mujeres que vienen atrás. Sí se puede con esfuerzo, con trabajo, con capacitación, con profesionalismo y con disciplina por sobre todas las cosas; se puede seguir avanzando y creciendo. Creo que tanto para varón como para mujer, la Escuela de Cadetes es como un piso con el que se inicia la carrera y cada uno se pone el techo al que quiere llegar con la capacitación, la formación y el profesionalismo”, señaló.

La conducción institucional también reconoció a la comisario general Gabriela Rodríguez, del escalafón profesional, a quien enviaron un saludo. Pero remarcó que este ascenso tiene un valor particular por tratarse de la carrera operativa pura. El podio histórico lo completan Analía Taquía y Araceli Arias, al frente del Servicio Penitenciario Provincial.

“La verdad que es una emoción enorme para mí y para todas mis compañeras igual, porque nos costó bastante y hoy que lleguemos es un logro más que merecido. Analía es una luchadora tremenda, y también tenemos a nuestra compañera Araceli Arias, que está como jefa del Servicio Penitenciario Provincial, más que merecido”, destacó.

Galeano también habló de las resistencias que aparecen en una institución de mando vertical: “Hay desencuentros con compañeros de trabajo con los que uno compartió o familiares, porque estuve mucho tiempo en lugares de capacitación y tal vez no fue lo esperado por algunas personas que critican o no están de acuerdo, ya que nunca vamos a estar todos de acuerdo. Pero yo entiendo que la mayoría de las personas trabajan día a día con la confianza y la seguridad de hacer lo justo, lo que marca la ley, con transparencia, dedicación y la disciplina necesaria en una institución verticalista; así se logran los objetivos y más que nada con el equipo de trabajo, que es importante para que cualquier labor salga bien”.

Lo que costó llegar

Sostener 27 años de carrera policial tiene un precio personal. Galeano lo admitió sin vueltas: “Ya llevamos 27 años en la carrera policial. Muchas veces uno va perdiendo cosas por el trabajo y la dedicación a las funciones, como la familia. Pero si uno tiene un fiel compromiso personal, con la familia y laboral, entiendo que se puede; es un sacrificio porque demanda mucho tiempo, pero los objetivos se van logrando y el destino se va marcando por la actitud personal y profesional”.

Sobre las chances de ascenso dentro de la fuerza, la comisario general defendió el sistema: “Para el ascenso primero hay una junta en la cual tienes notas y evalúan tu desempeño laboral; yo creo que es equilibrado y tienen las mismas oportunidades tanto el varón como la mujer dentro de la institución policial para tener su merecido ascenso. Va a depender siempre de la dedicación, del trabajo y de la disciplina, pero como siempre digo, tanto el varón como el mujer tienen las mismas oportunidades”.

Los desafíos en la calle

Desde su rol como directora general de Operaciones Policiales, Galeano describió los ejes del trabajo preventivo en la provincia: “Hoy se viene trabajando y priorizando la eficacia operativa para responder con altura a las demandas que exige la sociedad, estar al tanto de las situaciones problemáticas que se van generando y tener un trabajo mancomunado con otras instituciones para resolver esas problemáticas”.

También puso el foco en la juventud y el consumo: “Se ve el tema de la minoridad con el consumo problemático de alcohol y otras sustancias, las peleas callejeras; la política trabaja de manera continua para ofrecer oportunidades a este sector de la juventud, pero va en la educación que reciben en su casa y de las otras instituciones para aprovechar las oportunidades. A mí me tocó trabajar en la Escuela de Cadetes con un montón de jóvenes y creo que todos tienen la oportunidad de cambiar su futuro y no estar en las calles consumiendo ni en riñas, pero depende de la familia, la educación recibida en la casa y las costumbres para salir de ese ambiente e ir por buen camino. Lamentablemente el consumismo y las redes llevan a un imaginario colectivo que no es real; se requiere dedicación de la familia y de toda la sociedad para cambiar estos estándares y que los jóvenes se encaminen. Desde el área en la que estoy se trabaja con las otras instituciones para dar soluciones o ver de qué manera resolvemos esta problemática existente”.

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