¿Qué se activa en las personas cuando se anuncia la llegada del Papa? Una psicóloga sanjuanina explicó por qué la fe puede convertirse en un factor protector frente al dolor y la adversidad.
La llegada del papa León XIV a la Argentina despierta algo más que expectativa religiosa. Para la psicóloga sanjuanina Marisa Carrizo, el fenómeno moviliza emociones, sentido de pertenencia y recursos internos que van mucho más allá de la fe confesional.
En diálogo con Buen Día Día, la profesional analizó qué se activa en las personas cuando se anuncia la visita del máximo referente de la Iglesia católica y por qué ese acontecimiento puede convertirse en una herramienta para atravesar momentos difíciles.
El Papa, un ser querido que vuelve
Para Carrizo, la clave está en el vínculo emocional que los fieles construyen con el pontífice. "Para las personas de fe, el Papa es un ser querido, alguien muy valorado por sus palabras, su mensaje y lo que transmite", explicó.
La psicóloga comparó la espera por su llegada con la visita de un familiar al que no se ve desde hace mucho tiempo. Ese reencuentro, dijo, despierta alegría, entusiasmo y esperanza, y también ganas de compartir el momento con otros.
Incluso quienes no puedan acercarse físicamente a verlo, pero sigan sus actividades desde sus casas, pueden vivir el acontecimiento como una suerte de reunión familiar.
Un mensaje que trasciende a los creyentes
La profesional consideró que el impacto de sus mensajes puede llegar más allá de la comunidad católica. "Quienes no crean van a recibir igual esos mensajes de valor, análisis e invitación a decisiones que van a traer consecuencias positivas para todos", sostuvo.
Eso sí: aclaró que para que ese efecto se produzca tiene que existir una disposición personal a escuchar y a reflexionar.
La fe como factor protector
Uno de los ejes centrales de su análisis fue el papel de la espiritualidad en la salud integral. Carrizo explicó que los seres humanos están conformados por distintas dimensiones —física, social, afectiva, intelectual y espiritual, entre otras— que se relacionan entre sí y necesitan desarrollarse para alcanzar un mayor bienestar.
En ese esquema, la dimensión espiritual suele quedar relegada, pese a que puede aportar herramientas valiosas para afrontar situaciones de vulnerabilidad.
"La fe es un factor protector", afirmó. Con ese concepto aludió a los recursos internos que permiten fortalecerse frente a circunstancias adversas, como una enfermedad, un duelo, el dolor o distintos problemas personales.
Carrizo aclaró que creer no implica que el sufrimiento desaparezca, sino que puede ayudar a transitarlo de otra manera. "No les va a quitar el dolor, pero van a poder transitarlo más fortalecidos gracias a la fe", señaló.
También mencionó investigaciones que, según indicó, analizaron la relación entre la espiritualidad, la oración y los procesos de recuperación de personas enfermas. En ese marco, destacó la importancia de que la oración y las prácticas religiosas acompañen los tratamientos médicos, como parte de los recursos que cada persona encuentra para hacer frente a una enfermedad.
El poder de sentirse parte de una comunidad
Otro aspecto que subrayó fue el impacto social de los acontecimientos multitudinarios como la visita papal. Para la psicóloga, esos encuentros permiten que personas con valores y creencias compartidas se reúnan, construyan vínculos y desarrollen un sentimiento de pertenencia.
"Estas visitas motivan una movilización de gente, un sentimiento de pertenencia. Todos nos podemos unir por una causa y vemos que juntos podemos hacer muchas cosas", expresó durante la entrevista.
Según su mirada, esa capacidad de organización y acompañamiento puede trasladarse a otros ámbitos de la sociedad, sobre todo frente a problemáticas que afectan a niños, adolescentes y adultos.
En ese sentido, planteó que muchas situaciones complejas no pueden resolverse solo desde lo individual, sino que requieren respuestas colectivas y comunitarias. La conformación de grupos de acompañamiento, la solidaridad y la posibilidad de compartir las dificultades pueden convertirse en herramientas para ayudar a quienes atraviesan momentos complicados.
La visita de León XIV, sostuvo, puede funcionar como una oportunidad para generar esos espacios y reforzar la idea de que las personas no tienen que enfrentar solas sus problemas.
La recuperación del Papa y el valor de la esperanza
Carrizo también se refirió al estado de salud del pontífice y a la sorpresa que genera verlo retomar sus actividades y emprender una gira internacional después de atravesar una intervención médica.
"Vemos la recuperación del Papa León XIV y nos quedamos todos sorprendidos. Hay gente que por mucho menos de lo que le pasó a él no puede caminar y él está pudiendo viajar en avión", manifestó.
Para la psicóloga, esa recuperación adquiere un significado especial para quienes viven su espiritualidad desde la fe, porque encuentran en su figura un motivo de esperanza y una expresión de aquello en lo que creen.
Así, la llegada de León XIV abre una oportunidad que, según el análisis de Carrizo, excede las celebraciones religiosas: puede movilizar emociones, fortalecer la espiritualidad, generar encuentros y recordar la importancia de construir redes comunitarias para acompañar a quienes más lo necesitan.