La postal que confundió a todos: el edificio que no era un fortín en plena Roca
Durante décadas una vieja foto de la esquina de Italia y Mitre fue identificada como un reducto defensivo. La investigación que reveló su verdadera función también escondía un detalle sobre la calle que la vuelve aún más valiosa.
Una imagen antigua de la esquina de Italia y Mitre de General Roca fue durante décadas el símbolo de un pasado fortín. Pero la historia real es otra: no se trataba de un reducto defensivo, sino de la cuadra de una prisión militar.
La confusión nació de una postal recuperada del archivo, donde una estructura de paredes descascaradas y almenas en el techo aparece identificada de puño y letra como «Antiguo Fortín, esquina Mitre». Sin embargo, la investigación histórica demostró que esa construcción era en realidad la «disciplina» o cuadra de la prisión militar instalada en el solar donde hoy funciona el Colegio Domingo Savio.
Un pueblo que se levantaba del barro
La escena se remonta a los albores del siglo XX, cuando General Roca intentaba renacer tras la inundación de 1899 y el traslado del pueblo a su actual emplazamiento. Para 1900, apenas cinco meses después de iniciada la reconstrucción, ya había 83 casas de material, 37 de zinc y 88 de barro, el material más común de la época. En ese paisaje de esfuerzo y lucha, la calle Italia se consolidó como el corazón del progreso y la vida social.
El libro El Desierto vencido, de Pablo Fermín Oreja (sin “S”), editado en 1951, fue clave para develar el misterio. Allí se describe que en el solar donde hoy está el Colegio Domingo Savio funcionó la prisión militar, con una garita en la esquina frente a la capilla de María Auxiliadora y una cuadra o «disciplina» en el interior, ambas construidas en adobe. La publicación aclara que esa dependencia subsistió durante años y que existe una fotografía difundida en la que erróneamente se la presenta como «restos del antiguo fortín».
Una postal que se convirtió en documento
La inscripción de la postal también aporta una pista para fecharla: menciona la calle Italia, denominación que recién fue oficializada el 20 de septiembre de 1918, cuando la colectividad italiana colocó una placa conmemorativa. Ese detalle convierte a la propia imagen en un testimonio valioso para reconstruir la historia de la ciudad.
Hoy ya no queda rastro de aquella construcción. Pero la postal, el epígrafe equivocado y el testimonio de Oreja permiten volver sobre sus pasos y entender qué fue realmente aquel edificio de la esquina de Italia y Mitre.