La pobreza dejó de caer: el dato que frena el plan de Milei

El Gobierno festeja la baja de la pobreza, pero un informe privado detectó un freno que no se ve a simple vista: hay un dato sobre los ingresos de los hogares que explica por qué la mejora se estancó.

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La pobreza dejó de caer: el dato que frena el plan de Milei
La pobreza dejó de caer: el dato que frena el plan de Milei

La baja de la pobreza que el Gobierno venía mostrando como un logro empezó a estancarse. Un informe privado advierte que la retracción de los ingresos formales compensa el efecto de las transferencias como la AUH y la Tarjeta Alimentar, y que el fenómeno tiene raíces estructurales que no se resuelven solo con más asistencia estatal.

El shock inicial de la gestión de Javier Milei y la disparada inflacionaria llevaron la pobreza a un récord del 52,9% en el primer semestre de 2024. Después, la estabilidad de precios permitió que el indicador bajara de forma sostenida hasta tocar un piso del 28,2% en el segundo semestre de 2025.

Pero esa tendencia ya muestra señales de agotamiento. La UCA, siguiendo la metodología del INDEC, estimó que en el primer trimestre de 2026 la pobreza trepó al 30%, por encima del tercer trimestre del año pasado. El dato oficial del primer semestre completo se conocerá recién en tres semanas.

El fenómeno de la "profundidad"

El informe del Observatorio de la Deuda Social (ODSA) de la UCA pone el foco en un concepto clave: la "profundidad" de la pobreza, es decir, cuánto les falta a los hogares que siguen siendo pobres para cruzar el umbral de la Canasta Básica Total (CBT).

"La mejora reciente de la pobreza no se tradujo en una reducción equivalente de su profundidad", explicó el ODSA. Entre los hogares pobres no indigentes, la distancia promedio respecto de la CBT se mantiene en niveles similares a los de toda la serie histórica, al menos desde 2018.

El impacto de la AUH y la Tarjeta Alimentar, las dos herramientas centrales que usó el Gobierno para bajar la indigencia, es bien distinto según el caso. En la indigencia, los hogares con niños, niñas y adolescentes (NNyA) que reciben esas transferencias necesitan hoy un 35% más de ingresos para superar la Canasta Básica Alimentaria (CBA), mientras que los que no las reciben requieren un 47% más.

Pero en la pobreza, el efecto se diluye. Los hogares pobres no indigentes necesitan en promedio un 35% más de ingresos para superar la CBT, y ese número es prácticamente el mismo tanto para los que tienen NNyA como para los que no. "En pobreza, la brecha es similar entre hogares con y sin NNyA en toda la serie (35-44 puntos), señal de que la AUH+TA tiene un efecto limitado sobre la CBT", advirtió el informe.

Por qué no baja la profundidad

Agustín Salvia, director del ODSA, apunta a dos fenómenos que explican el freno. El primero es la caída de los ingresos laborales, que compensa la mejora real de las transferencias. "La pobreza no indigente de niños está constituida por hogares con relativa inclusión social en materia laboral", describió Salvia. "Aunque sean trabajadores (en muchos casos) informales, son trabajadores regulares o jubilados, clases medias bajas que habitan en espacios urbanos relativamente integrados pero empobrecidos. Sus ingresos devienen del trabajo".

Por eso, "por mucho que hayas aumentado los ingresos por AUH y Tarjeta Alimentar, al disminuir los ingresos laborales de esos segmentos se compensaron" las subas. No es casualidad que el estancamiento coincida con el período en que los salarios reales volvieron a caer, entre octubre de 2025 y marzo de 2026, tras la mejora temporal de mediados del año pasado.

El segundo fenómeno es más preocupante aún. Por debajo de los sectores pobres con ingresos laborales más o menos fijos, hay otro segmento para el que la AUH y la Tarjeta Alimentar representan entre el 70% y el 80% de sus ingresos, y el resto depende de changas o actividades informales.

Salvia alertó que "es difícil que en contexto de crisis por reconversión productiva" incluso los segmentos con ingresos laborales fijos salgan de la pobreza, porque eso "solo ocurre en fases de crecimiento del ciclo económico". Y para los más dependientes de las transferencias, "eso no pasa": ni siquiera con una reactivación productiva podrían salir rápido de la pobreza sin integrarse antes de forma más estable al mercado laboral.

El desafío para Milei, si quiere retomar la senda de la baja de la pobreza, va mucho más allá de seguir ajustando las transferencias por encima de la inflación.

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