La pobreza dejó de bajar en San Juan y ya hay 207.000 personas que no llegan a fin de mes
¿Se terminó el ciclo en el que la pobreza bajaba mes a mes? El Gran San Juan ya tiene 207.000 personas en esa situación y en Mendoza el salto fue mucho más fuerte. Los números que explican el freno.
El Gran San Juan registró 207.000 personas pobres en el primer semestre de 2026, 6.000 más que en el mismo período del año anterior. La tasa de pobreza pasó del 36% al 36,8%, una suba de apenas 0,8 puntos que, sin embargo, marca el fin del ciclo de descensos que se venía registrando.
El dato surge de las estadísticas difundidas este miércoles y ubica a la provincia como la zona de Cuyo donde menos creció la pobreza. No es un consuelo menor: el Gran Mendoza y el Gran San Luis tuvieron incrementos bastante más pronunciados.
Qué pasó en Mendoza y San Luis
En el Gran Mendoza, la pobreza trepó del 33,5% al 36,9% entre el primer semestre de 2025 y el mismo tramo de 2026, es decir, 3,4 puntos más. La cantidad de personas pobres se disparó de 356.000 a 395.000: 39.000 vecinos más en situación de pobreza. La indigencia, que en 2025 alcanzaba al 4,5% de la población, también se vio afectada.
El Gran San Luis, por su parte, pasó de una tasa de pobreza del 30,3% a una del 35,7%, lo que representa 5,7 puntos de aumento. Los pobres pasaron de 76.000 a 91.000, 15.000 más que el año anterior. La indigencia, que en 2025 llegaba al 2,5%, también mostró un deterioro.
El escenario nacional
A nivel país, la pobreza subió levemente del 31,6% al 32,3% en la comparación interanual. El dato confirma que terminó el ciclo de fuertes disminuciones de la tasa de pobreza que exhibía la administración de Javier Milei.
El fenómeno tiene una explicación técnica: ahora se comparan períodos de baja inflación con meses en los que los precios no subieron demasiado, por lo que el efecto sobre la reducción de la pobreza se diluye. Antes, cuando se contrastaban momentos de alta inflación con etapas de precios estables, la pobreza descendía de manera abrupta.
A ese factor se suma el atraso salarial que golpea a todos los trabajadores, sin importar el tipo de relación laboral, ya sea formal o informal. La combinación de ambos elementos explica por qué la curva dejó de caer y comenzó a mostrar una leve recuperación en los grandes aglomerados del país.