La Plaza Belgrano quedó destrozada tras los festejos: el desesperado pedido de la placera
¿Qué pasó en la Plaza Belgrano tras los festejos? La placera contó todo y lanzó un pedido que nadie esperaba.
Las luces apagadas, las farolas rotas y un reclamo que duele. María Pedraza, la histórica placera de la Plaza Belgrano, rompió el silencio después de la celebración por la clasificación de la Selección Argentina y lanzó una advertencia que preocupa a toda la ciudad.
El pasado fin de semana, la alegría por el triunfo deportivo desbordó el corazón de San Salvador de Jujuy. Cientos de vecinos se congregaron en el tradicional paseo céntrico para festejar, pero el saldo no fue solo de banderas y cánticos: el mobiliario urbano sufrió daños considerables.
¿Qué pasó exactamente en la plaza?
Según relató Pedraza, el personal de Higiene Urbana de la Municipalidad trabajó a destajo para dejar el lugar impecable. Sin embargo, no todo fue limpieza. Las luminarias y farolas de distintos sectores aparecieron rotas o averiadas, lo que encendió las alarmas de cara a futuros eventos masivos.
“Entendemos la emoción, pero no podemos dejar que se repita”, señaló la placera, quien conoce cada rincón del paseo desde hace años.
El pedido que duele: “Hay que cuidar estos lugares”
María Pedraza no solo destacó el esfuerzo de los trabajadores municipales, sino que hizo un llamado directo a la comunidad. “Hay que cuidar estos lugares porque son de todos”, afirmó, con la voz cargada de preocupación. La Plaza Belgrano, uno de los espacios históricos más emblemáticos de la capital jujeña, volvió a ser el escenario de una celebración que dejó huellas no deseadas.
La trabajadora pidió que, en futuros encuentros y concentraciones, los vecinos puedan disfrutar sin provocar destrozos que después perjudican a todos. “La alegría es de todos, pero el cuidado también”, remarcó.
Los daños registrados durante la jornada reavivaron el debate sobre la preservación de los espacios públicos, especialmente aquellos que funcionan como punto de encuentro para grandes multitudes. La pregunta que queda flotando es: ¿estamos listos para celebrar sin destruir?