La planta que abastecía al campo hace 50 años cerró y dejó a 110 familias en vilo
La planta de Bunge en Campana cerró sus puertas después de más de 50 años y 110 trabajadores quedaron en la incertidumbre. La empresa no informó plazos ni si podrán reubicarlos. ¿Qué pasará con las familias?
Bunge confirmó el cierre de su planta industrial en Campana, donde se producía amoníaco y tiosulfato de amonio, dos insumos clave para los fertilizantes que usan los productores agropecuarios. La medida afecta a 110 trabajadores y se tomó tras un largo análisis que concluyó que las instalaciones ya no son viables.
La decisión, adelantada por el diario La Nación, golpea a una fábrica con más de medio siglo de historia. Allí también participa la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), que tiene una porción del 17,5% en la operación.
Los motivos detrás del cierre
Según trascendió, la empresa evaluó diferentes alternativas para mantener la producción, pero los problemas de infraestructura y las limitaciones tecnológicas de una planta tan antigua terminaron pesando demasiado. A eso se sumaron los cambios en el mercado y las dificultades para conseguir insumos, factores que ya venían complicando la rentabilidad desde hace años.
La planta de Campana se dedicaba a fabricar amoníaco, materia prima de los fertilizantes nitrogenados como la urea, y tiosulfato de amonio, usado en fertilizantes líquidos. Ambos productos son fundamentales para cultivos como trigo, maíz, cebada, arroz, girasol y soja.
El futuro de los trabajadores
El aspecto más delicado es la situación de los 110 empleados y sus familias. De acuerdo con lo que pudo saber este medio, la compañía prevé un proceso de acompañamiento para los afectados y asegura que cumplirá con las obligaciones laborales. Sin embargo, no se informaron plazos para el cierre definitivo ni si habrá posibilidad de reubicar al personal en otras áreas de la empresa.
Bunge aclaró que la medida solo alcanza a la operación industrial de Campana y no afecta al resto de sus actividades en el país. La multinacional sigue adelante con sus planes de inversión en infraestructura y en la transformación de materias primas agrícolas.
Un gigante que no se detiene
Paradójicamente, el cierre llega en un año en el que Bunge se consolidó como el principal agroexportador argentino. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), durante el primer semestre de 2026 la firma registró 11,6 millones de toneladas en declaraciones de ventas al exterior, el mayor volumen para una compañía en ese período en al menos cinco años.
Con esos números, Bunge encabezó el ranking de exportadores, por delante de Cargill y Cofco, y concentró cerca del 22% del total declarado por el sector. La empresa tiene presencia en más de 50 países y participa en toda la cadena agroindustrial, desde el origen y almacenamiento de granos hasta la producción de aceites y proteínas vegetales.