La pareja que vendía droga en su casa del barrio San Justo terminó con un final bien distinto para cada uno
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La pareja que vendía droga en su casa del barrio San Justo terminó con un final bien distinto para cada uno

En el barrio San Justo una pareja convirtió su casa en un punto de venta de droga y el movimiento de clientes encendió las alarmas. Cuando la justicia repartió las culpas, los dos integrantes de la sociedad conyugal no corrieron la misma suerte: uno quedó tras las rejas y el otro zafó por ahora.

Una pareja del barrio San Justo transformó su vivienda en un punto de venta de cocaína y marihuana al menudeo. Lo que parecía un negocio redondo terminó con allanamiento, esposas y dos condenas de distinto calibre para Ismael Gastón Maidana y Alicia del Valle Gallardo.

La investigación arrancó por denuncias anónimas ingresadas a la web del Ministerio Público Fiscal. Los vecinos alertaban sobre el incesante ir y venir de compradores en una casa de la zona, según consignó el medio salteño que difundió el caso.

La lupa de la UFINAR y el operativo

El fiscal penal de la Unidad Fiscal contra la Narcocriminalidad (UFINAR), Gustavo Torres Rubelt, ordenó la pesquisa, que quedó a cargo de la Dirección General de Drogas Peligrosas. Los efectivos confirmaron que la pareja no solo convivía: también fraccionaba y vendía estupefacientes al por menor.

La vigilancia incluyó registros fílmicos y seis controles de compradores que entraron al domicilio para abastecerse de cocaína y marihuana. Con ese material probatorio, la UFINAR solicitó el allanamiento, que se concretó el 6 de septiembre.

En el interior de la vivienda los uniformados secuestraron envoltorios con droga, teléfonos celulares y los elementos utilizados para el empaquetado de las dosis.

Juicio abreviado y reparto de penas

Frente a las pruebas acumuladas, la pareja optó por pedir un juicio abreviado para intentar reducir el impacto de la condena. Pero a la hora de distribuir responsabilidades, el romanticismo se terminó rápido.

Para Maidana, el juez dictó cuatro años y dos meses de prisión efectiva. A esa pena se le sumó una condena anterior que ya tenía en su haber, por lo que el cumplimiento estricto quedó en cinco años y ocho meses en la Alcaidía General de la Ciudad.

Gallardo, en cambio, recibió dos años y ocho meses de ejecución condicional y por ahora esquivó las rejas.

El caso quedó resuelto en los tribunales: lo que empezó como una sociedad conyugal terminó como una causa por narcomenudeo con dos condenas y un negocio desbaratado en el barrio San Justo.

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