La otra cara de la demografía en Catamarca: envejecimiento, pobreza infantil y jóvenes que deciden no ser padres
Envejecimiento récord, pobreza infantil que no cede y jóvenes que deciden no ser padres: los datos que revelan el verdadero rostro de la demografía en Catamarca.
El Día Mundial de la Población dejó un dato que incomoda: en Catamarca, uno de cada cinco habitantes tendrá más de 60 años para 2040. Pero el envejecimiento no es el único fenómeno que marca el ritmo de la provincia. La niñez sigue siendo la más pobre entre los pobres, y los jóvenes postengan la maternidad como nunca antes.
La fecha, instituida por Naciones Unidas en 1990, busca poner el foco en algo que suele pasar desapercibido: cómo una sociedad nace, crece, envejece y muere. En Catamarca y el NOA, esos cambios ya no son una hipótesis a futuro. Son datos concretos que se pueden medir hoy.
El envejecimiento avanza a paso firme
Actualmente, el 14,9% de la población catamarqueña supera los 60 años. Las proyecciones indican que ese porcentaje trepará al 21,7% hacia 2040, un ritmo incluso más acelerado que en el resto del NOA. En apenas quince años, uno de cada cinco catamarqueños será adulto mayor. Esto no es una curiosidad estadística: implica una demanda concreta sobre los sistemas de salud geriátrica, las políticas de cuidado y la sostenibilidad previsional. La pregunta es si se anticipará con políticas de autonomía o se esperará hasta que la carga sea insostenible.
La niñez: la otra cara de la moneda
El envejecimiento convive, paradójicamente, con la persistente infantilización de las privaciones. Según datos del Observatorio de la Deuda Social Argentina UCA, los hogares con niños, niñas y adolescentes enfrentan sistemáticamente mayor riesgo de pobreza monetaria. La vulnerabilidad no se agota en el ingreso: una proporción significativa de chicos de 0 a 4 años sufre inseguridad alimentaria y no asiste a la escuela, especialmente en hogares con bajo capital socioeducativo. Estas desigualdades se instalan desde los primeros años y condicionan el desarrollo humano futuro de manera casi irreversible.
Un dato que interpela a la gestión pública: la natalidad en el NOA cae sostenidamente, pero esa baja no se traduce en mejores resultados de salud infantil. Nacen menos chicos, pero a los que nacen no les va mejor. Esto desarma la idea simplista de que menos nacimientos equivalen automáticamente a más calidad de vida.
Lo que dicen los propios jóvenes
La transición demográfica también transforma subjetividades. La Encuesta REJOV 2025, realizada en Capital de Catamarca, revela que más del 70% de los jóvenes percibe que su generación inicia la vida reproductiva más tarde. Casi nueve de cada diez coincide en que ser madre o padre ya no es un mandato obligatorio, y señalan al acceso a anticonceptivos, el empleo y la estabilidad económica como factores determinantes en sus decisiones. No describen una pérdida de valores, sino jóvenes que ejercen con autonomía el control sobre su proyecto de vida, postergando la maternidad por metas educativas o laborales, o frenados por restricciones de vivienda y empleo.
Una convocatoria, no una advertencia
Ninguna política demográfica puede diseñarse solo con indicadores. Una tasa elevada de mortalidad materna o infantil es la expresión de brechas de acceso y género que hay que develar. Se necesita un sistema de información poblacional de calidad, conectado con universidades y organismos científicos, para que el conocimiento llegue a la gestión. Desde el ámbito académico se plantea una convocatoria concreta: que los gobiernos incorporen la evidencia demográfica como herramienta permanente, que las universidades fortalezcan la producción territorial, que la sociedad civil exija derechos y que el sector privado construya entornos laborales que no obliguen a postergar proyectos de vida.
Comprender cómo cambia una población es comprender el futuro de su desarrollo. En este Día Mundial de la Población, el dato central no es cuántos somos, sino en qué condiciones envejecemos, nacemos y cuidamos. Y ese dato, antes que una cifra, es una cuestión de derechos.
Este artículo retoma datos de la proclama “Comprender la población, garantizar el futuro”, elaborada por Daniel Esteban Quiroga (CONICET-UNCA), Norma Macías (IIED, FCEyA-UNCA) y Efraín Nieva (IIED, FCEyA-UNCA), en el marco del IRES y la UNCA.