La oscura doble vida del joven que encerró y extorsionó a su cita: ahora la Justicia destapó un pasado macabro
Un simple encuentro por Grindr terminó en un calvario de extorsiones y encierro. Pero al destaparse el caso, la Justicia descubrió que no era la primera vez. ¿Qué más escondía el acusado?
Agustín Nicolás Silva, un joven de Rawson, fue condenado a tres años de prisión en suspenso por encerrar y extorsionar a un hombre que conoció por la aplicación Grindr. Pero lo que parecía un caso aislado se convirtió en un escándalo cuando la Justicia descubrió que no era la primera vez que lo hacía: ya había utilizado el mismo modus operandi con otra víctima meses antes.
El calvario de F.: encerrado y amenazado
El caso que destapó todo comenzó el 5 de agosto, cuando “F.” contactó a Silva a través de Grindr. Tras coordinar un encuentro por WhatsApp, F. se dirigió a la casa del acusado en Rawson. A los 15 minutos de estar allí, Silva cerró la puerta con llave y, con violencia, le exigió dinero para dejarlo salir.
F. realizó una transferencia de $70.000 a una cuenta de un tercero, pero la pesadilla no terminó. Al día siguiente, a las 6:30, Silva volvió a contactarlo exigiéndole más dinero, esta vez amenazando con exponer su intimidad en Facebook. La víctima, aterrorizada, transfirió $150.000 por Mercado Pago.
La presión continuó: cerca de las 21, Silva lo contactó desde otro número y le exigió una nueva transferencia antes de las 22, enviándole capturas de sus conversaciones. Finalmente, F. transfirió otros $40.000, sumando un total de $260.000 en un solo día. Al día siguiente, F. radicó la denuncia.
El antecedente que lo delató
Mientras investigaban el caso de F., la Fiscalía encontró una denuncia similar presentada el 21 de mayo. La víctima, identificada como “M.N.”, había conocido a Silva y, tras un encuentro, comenzó a ser extorsionado con la amenaza de ser “escrachado” en redes sociales.
M.N. realizó una primera transferencia de $40.000, pero Silva no se detuvo. Días después, le pidió más dinero alegando que su hermano tenía graves problemas de salud. M.N. accedió y transfirió otros $60.000. Aun así, las amenazas continuaron, y Silva le advirtió que publicaría información falsa sobre su vida personal. M.N. decidió entonces acudir a la Policía.
Un mismo patrón, una sola condena
La Fiscalía encontró similitudes claras entre ambos casos: contacto por aplicaciones, encuentros personales y posteriores exigencias económicas con amenazas de revelar información privada. Por eso, unificó ambas causas en un juicio abreviado, con la intervención del juez Sergio Caballero, el fiscal Nicolás Schiattino y la ayudante fiscal Roxana Fernández.
Silva fue condenado por privación ilegítima de la libertad y chantaje contra F., y por chantaje contra M.N. La pena de tres años quedó en suspenso, por lo que recuperó su libertad, pero deberá cumplir reglas de conducta. Si las incumple o comete un nuevo delito, irá al Servicio Penitenciario Provincial.
La investigación no solo esclareció el episodio de agosto, sino que destapó un patrón de chantajes que la Justicia decidió cortar de raíz. ¿Podrá Silva mantener su libertad condicional o volverá a las andadas?