La obra que quedó marcada por una tragedia vuelve a la vida en pleno centro
El predio donde once obreros murieron tras un colapso en 2012 volvió a llenarse de andamios. Pero el nuevo proyecto no es una vivienda ni un edificio de oficinas: el destino que le espera a ese terreno marcado por el dolor es otro.
El terreno de San Martín al 600, en la capital correntina, volvió a tener movimiento de obreros. Después de casi quince años de aquel colapso que conmocionó a toda la provincia, el predio donde murieron trabajadores de la construcción ahora se prepara para albergar un apart hotel.
El siniestro que marcó a fuego al sector ocurrió el 22 de marzo de 2012, poco después de las 12.30. En ese momento, 11 operarios estaban realizando tareas de hormigonado en la escalera que quedaba debajo de la base del tanque de agua, en el último piso del edificio. Las columnas y el encofrado del depósito, que estaba sobre el piso 9, en lo que iba a ser la sala de máquinas del ascensor, cedieron de golpe. La caída en masa arrastró a los trabajadores.
El resultado fue devastador: varios obreros perdieron la vida y otros tres resultaron heridos. Además, las viviendas linderas sufrieron graves daños materiales. La magnitud del hecho movilizó rápidamente a ambulancias, bomberos, policías y curiosos, y convirtió al lugar en el centro de una noticia que tuvo fuerte repercusión local y nacional.
El recuerdo que no se apaga
Aquella jornada quedó grabada como la mayor tragedia de la construcción en la provincia. Los procesos judiciales se extendieron por años, pero el lote quedó en la memoria colectiva como un punto negro de la ciudad. Ahora, ese mismo suelo que vio caer a sus trabajadores empieza a escribir una historia distinta.
La reactivación de las obras en el predio marca el inicio de una transformación comercial: el proyecto apunta a levantar un apart hotel en pleno microcentro correntino. La noticia llega en un contexto en el que la construcción local busca recuperar ritmo, aunque nadie olvida lo que pasó ahí.
Por ahora, los vecinos observan con atención el avance de los trabajos. El contraste entre la tragedia del pasado y el nuevo destino comercial del terreno es inevitable, y muchos esperan que esta vez la obra se complete sin sobresaltos.