La obra que promete llevar agua a 30 mil vecinos de Tartagal antes del verano

30 mil personas, el 20% de Tartagal, viven en asentamientos y no tienen agua potable. Una obra con un 75% de avance promete cambiar su realidad antes del verano, pero hay un detalle que todavía falta resolver.

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La obra que promete llevar agua a 30 mil vecinos de Tartagal antes del verano
La obra que promete llevar agua a 30 mil vecinos de Tartagal antes del verano

La zona oeste de Tartagal se prepara para dejar atrás, al menos en parte, la pesadilla del agua que no se puede tomar. Tras la crisis de 2022, cuando el agua que salía de los grifos no era apta para consumo humano, una obra clave avanza para garantizar el suministro a unas 30 mil personas que hoy viven en asentamientos de las zonas más altas y no tienen acceso formal al servicio.

El ingeniero Juan José Balderrama, de la Secretaría del Agua de la provincia, explicó que la Municipalidad de Tartagal y Aguas del Norte ejecutan un proyecto que conectará la cisterna de Villa Güemes con otra cisterna en la zona alta, mediante un acueducto de 4 kilómetros. El agua bajará por gravedad y así se podrá abastecer a esa población que hoy reclama el vital elemento.

Una crisis que marcó a fuego

En el verano de 2022, los vecinos de Tartagal y General Mosconi recibieron una notificación del Ente Regulador de los Servicios Públicos: el agua que llegaba a sus casas no era apta para el consumo humano. Sin embargo, era la única que salía de las canillas. Para paliar la situación, se organizó un operativo de reparto de agua embotellada que no alcanzaba a cubrir la demanda mínima.

Esa crisis fue la punta del iceberg de un problema que arrastraba la zona desde hacía 40 años. La exploración y puesta en producción del acuífero Yacuy, a 15 kilómetros al norte de Tartagal, había mejorado un poco las cosas, pero en 2022, con una sequía extrema, no se llegó a subsanar ni el 20% de la situación.

Hoy, las localidades del norte salteño no superaron del todo el problema, pero sí en un 70%. Los usuarios reciben agua las 24 horas del día, aunque las comunidades de las zonas más altas, en su mayoría asentamientos irregulares que se fueron consolidando con los años, siguen siendo las más perjudicadas. En Tartagal, unas 30 mil personas, el 20% de la población, viven en esa condición y no son usuarias de Aguas del Norte, por lo que no pueden pedir los camiones de reparto.

“El agua es un derecho humano”

Balderrama destacó que se trata de una decisión política del intendente Franco Hernández Berni: “Sabemos que no son legítimos ocupantes de la zona, pero el agua es un derecho humano”. Por eso, desde que asumió la gestión, el municipio les lleva agua en tres camiones, aunque eso representa un alto costo económico.

La obra de la nueva cisterna y el acueducto tiene un avance del 75%. “Todos queremos que se concluya antes de que llegue el verano”, señaló el ingeniero. Pero para que eso sea posible, hubo que perforar más pozos en Yacuy, construir el acueducto desde ese paraje hasta Villa Güemes, donde se levantó la cisterna que almacena el agua del acuífero y abastece al resto de la ciudad, y trabajar sobre el sistema Itiyuro, la principal fuente del departamento San Martín.

Balderrama reconoció que las obras registran atrasos por la falta de recursos que afecta a los estados provinciales y municipales, pero insistió en que la decisión de llevar agua a esos 30 mil vecinos fue tomada y se propuso a la provincia una enorme inversión.

Proyectos a futuro

Una vez que se concluya ese proyecto, la Secretaría del Agua ya piensa en otro grande: la captación de agua del Río Tartagal y de cursos como Virgen de la Peña y Yacuy, que tienen un enorme potencial para el riego de grandes extensiones de tierra. “No tenemos idea de las bondades que tienen las tierras del norte, la riqueza que guardan”, dijo Balderrama, y agregó que se podrían desarrollar polos de producción de frutas, verduras y hortalizas.

“Tenemos una naturaleza de una enorme generosidad y pretendemos usar todo ese potencial, sin dañarla, preservándola para futuras generaciones”, concluyó el funcionario, y remarcó que los ríos y arroyos que en épocas de lluvias representan un problema para las comunidades deberían ser la solución para la vida de miles de familias del norte.

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