La noche que una detenida salió por un portón sin candado y dejó al descubierto los calabozos de San Juan
Una detenida escapó de una comisaría porque la reja quedó mal cerrada y el portón trasero no tenía candado. La seguidilla de casos dentro de calabozos sanjuaninos que todavía esperan respuestas.
Seis episodios ocurridos dentro de comisarías sanjuaninas a lo largo de 2026 pusieron bajo la lupa el accionar de los efectivos que custodian a personas privadas de libertad. El más reciente de ellos, una fuga que todavía se investiga, expuso una seguidilla de casos que van desde muertes en calabozos hasta denuncias por presuntos apremios ilegales. La mayoría de las causas por los decesos, salvo la última, terminaron archivadas por falta de elementos de sospecha.
El escape que encendió las alarmas
En la Comisaría 3ra de Trinidad, una mujer de 33 años identificada como Marcela Alejandra Díaz Casivar logró escapar de los calabozos durante la madrugada, apenas 12 horas después de haber sido detenida. La hipótesis que manejan los investigadores apunta a una posible negligencia en la custodia: un efectivo habría dejado mal cerrada la reja de la celda mientras se realizaba otro procedimiento, y la detenida habría salido por un portón trasero que tampoco tenía candado.
El hecho derivó en una investigación penal y otra administrativa para determinar cómo se produjo la fuga y si hubo incumplimientos por parte del personal de guardia. Los pesquisas de la UFI de Delitos Especiales secuestraron las grabaciones de las cámaras de seguridad de la dependencia para reconstruir las circunstancias.
Muertes en calabozos: tres casos, tres miradas
Un día antes de la fuga, en la Comisaría 13ra de Rivadavia, un hombre condenado a diez años de prisión por abuso sexual —identificado como J.O.A.— fue encontrado muerto en los calabozos mientras aguardaba su traslado al Servicio Penitenciario. El hombre se quitó la vida, pero la atención se centró en el accionar de los custodios. Ante supuestas irregularidades en los controles de vigilancia, los investigadores tomaron testimonios a otros detenidos y a los policías de guardia, además de pedir los registros de las cámaras. Las primeras reconstrucciones indicaron que el personal reaccionó después de que otro interno advirtiera lo que estaba pasando.
El 26 de septiembre, en la Comisaría 2da de Capital, Maximiliano Flores Núñez, de 26 años, murió pocas horas después de haber sido detenido por un presunto robo de celular. Según la reconstrucción inicial, el joven sufrió dos descompensaciones dentro de la dependencia: recibió asistencia médica tras la primera, pero permaneció detenido y volvió a descompensarse, hasta que falleció. La autopsia preliminar determinó que la causa de muerte fue una hemorragia digestiva no traumática.
El tercer caso que despertó cuestionamientos ocurrió en la Comisaría 12ma de Valle Fértil, donde Daniel Alberto Paredes murió ahorcado en una celda poco después de haber sido detenido. Su familia puso en duda las condiciones en las que permaneció alojado y apuntó contra los policías responsables de su custodia. Sin embargo, la fiscalía que instruyó el caso concluyó que se trató de un suicidio y archivó las actuaciones contra los dos policías investigados, al considerar que no había elementos suficientes para atribuirles responsabilidad penal.
La golpiza en Las Chacritas que terminó con cinco policías imputados
Uno de los episodios más resonantes del año tuvo lugar en la Comisaría 31ra de Las Chacritas, donde cinco policías fueron detenidos e imputados por presuntos apremios ilegales e incumplimiento de los deberes de funcionario público. La investigación se inició después de que Braian Alexander Pastén, de 29 años, sufriera una fractura de tobillo mientras estaba alojado en los calabozos.
La hipótesis del fiscal distinguió dos niveles de responsabilidad: tres efectivos habrían participado directamente de la golpiza, mientras que los otros dos habrían presenciado la agresión sin intervenir para impedirla ni denunciarla. Un dato clave fue que el detenido había ingresado caminando y sin lesiones visibles, pero horas después terminó con una fractura. Por la cantidad de uniformados involucrados y la gravedad de las lesiones denunciadas, el caso se convirtió en uno de los principales antecedentes del año en materia de presuntos abusos policiales dentro de una dependencia.
La denuncia en Chimbas
También en enero de este año se registró una denuncia por apremios ilegales en la Comisaría 17ma de Chimbas. Una mujer de 34 años acusó a una cabo de la Policía de haberla golpeado mientras permanecía esposada en los calabozos. Según su relato, la efectiva ingresó al sector de detención, la increpó y luego la agredió físicamente. La denunciante presentó lesiones y hematomas, por lo que la Justicia ordenó el secuestro de las grabaciones de las cámaras de seguridad y de documentación de la dependencia para reconstruir lo sucedido.
Los seis hechos, con distintos niveles de gravedad y de responsabilidad penal, comparten un denominador común: todos ocurrieron puertas adentro de dependencias policiales. En algunos casos las sospechas apuntaron a omisiones en la vigilancia; en otros, a presuntas agresiones físicas. Las investigaciones por las muertes, excepto la última, terminaron archivadas por no haber elementos contundentes de sospecha.