La noche que Trump no esperaba: los estados clave que se le escapan al oficialismo
¿Qué estado clave se le escapó a Trump y por qué su propio electorado le dio la espalda? El recuento sigue y la oposición sueña con una "ola azul" que cambie el mapa político.
El recuento de las elecciones de medio término avanza y los demócratas se consolidan como favoritos para quedarse con el Senado y la Cámara de Representantes. El resultado, si se confirma, dejaría a Donald Trump políticamente debilitado en sus últimos dos años de gestión.
Los comicios, seguidos con atención en todo el mundo, se plantearon como un plebiscito sobre la administración republicana. Y las primeras señales no son alentadoras para la Casa Blanca: la oposición ya se aseguró victorias en Georgia, Virginia, Nuevo Hampshire, Carolina del Sur, Ohio y Carolina del Norte, y en varios distritos sus candidatos rinden por encima de lo que anticipaban las encuestas.
Una noche de pesadilla en la Casa Blanca
Trump sigue los resultados junto a su gabinete y asesores en la Sala Este de la Casa Blanca. La incógnita que se abre desde este miércoles es cómo reaccionará si se confirma el revés. Durante la campaña había condicionado la aceptación del resultado a que se tratara de “elecciones honestas”.
El impacto no es solo interno. Un resultado adverso podría alterar su agenda geopolítica y comercial a escala global. En ese marco, el gobierno de Javier Milei, que siguió de cerca el proceso incluso con funcionarios enviados a Washington, apostaba a un triunfo de su principal aliado internacional.
Los triunfos que ya se anotaron los demócratas
En Carolina del Norte, Roy Cooper venció a Michael Whatley en la carrera por el Senado. La banca quedó libre después de que el republicano Thom Tillis decidiera no buscar la reelección. Fue la primera ganancia neta de las cuatro que la oposición necesitaba para recuperar la Cámara alta.
Otras dos batallas cruciales podrían terminar en victorias históricas. En Texas, con el 56% de los votos escrutados, el legislador estatal demócrata James Talarico le saca 20 puntos al fiscal general republicano Ken Paxton. Ese estado no elige a un demócrata para el Senado desde 1988.
En Kansas, bastión republicano, con el 66% escrutado, el demócrata Adam Hamilton lidera por 16 puntos al senador Roger Marshall. La Cámara alta está bajo dominio rojo en ese estado desde 1932.
El senador demócrata Jon Ossoff, en tanto, obtuvo con comodidad un segundo mandato en Georgia, con unos 18 puntos de diferencia. Había hecho una campaña agresiva contra las medidas de Trump y era el único demócrata en ejercicio que defendía su escaño en un estado que el magnate ganó en 2024. A los republicanos les resultó imposible disputarle ese asiento.
Florida, el único consuelo republicano
Los republicanos lograron retener por estrecho margen Florida, aunque los resultados mostraron un fuerte avance demócrata. La republicana Ashley Moody ganó por poco la elección al Senado frente a Angie Nixon, quien en junio se había sumado a los Socialistas Democráticos de América (DSA), el movimiento que tiene como figura central al alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani.
En la carrera por la gobernación, que definía al sucesor de Ron DeSantis, el republicano Byron Donalds se impuso por un margen mínimo (50,07 a 48,67%) sobre el demócrata David Jolly, quien había recibido el respaldo de Barack Obama. Donalds se convirtió en el primer gobernador afroamericano del estado del sol.
El retroceso republicano se notó con fuerza en la disputa por la Cámara de Representantes en el Distrito 27 de Florida. La congresista María Elvira Salazar, aliada de Trump y respaldada por Milei en campaña, pelea voto a voto con el demócrata Elliot Rodríguez. Con el 95% escrutado, tiene una ventaja de poco más de mil votos (50,2 a 49,8%), muy lejos de los más de 20 puntos que había logrado en 2024.
En septiembre pasado, Salazar había generado un temblor en la campaña republicana al criticar la política migratoria de Trump y advertir que muchos latinos se sentían “traicionados” por el presidente.
El desgaste que explica la debacle
Unos 250 millones de personas estaban habilitadas para votar este martes. Se renovaban las 435 bancas de la Cámara de Representantes, 35 de las 100 del Senado, 36 gobernaciones y miles de cargos estatales y locales.
Los republicanos partían de una mayoría de 53 a 47 en el Senado, contando a los dos independientes que suelen votar con los demócratas. Por eso la oposición necesitaba una ganancia neta de cuatro escaños para quedarse con la Cámara alta. El voto de desempate queda en manos del vicepresidente JD Vance.
Trump había calificado estos comicios como los “más importantes de nuestras vidas”. Llegó con índices de desaprobación récord y una campaña que se planteó como un referéndum sobre su gestión.
El desgaste se vio el mismo día de la elección. Un sondeo de la agencia AP entre miles de votantes mostró un fuerte descontento con la situación del país y con el desempeño del mandatario, además de pesimismo sobre el futuro. Cerca de tres cuartas partes de los encuestados dijeron sentir “enojo” o “insatisfacción” con el rumbo de Estados Unidos, y seis de cada diez desaprobaron la gestión de Trump.
El 60% consideró que los precios por encima de lo habitual se deben principalmente a las políticas de Trump y no a factores ajenos a su control. La economía, con la inflación y los aumentos de combustibles como talones de Aquiles, fue señalada como el principal problema del país por cuatro de cada diez votantes.
Consciente del desencanto, el presidente había insistido en campaña con su promesa de entregar “cheques” de 5000 dólares a cada estadounidense adulto si los republicanos retenían la mayoría en ambas cámaras.
Antes de este martes, más de 59 millones de personas ya habían votado de forma anticipada, una cifra que supera ampliamente el récord de las últimas elecciones de mitad de mandato. El aumento fue especialmente notorio en los estados con carreras competitivas al Senado, donde se define si los demócratas retoman el control total del Capitolio.