La noche en que un chip de 46 centavos casi desata la Tercera Guerra Mundial
¿Sabías que una pieza de 46 centavos estuvo a punto de borrarnos del mapa? La historia del fallo que casi desata el Apocalipsis.
El 3 de junio de 1980, a las tres de la madrugada, el Pentágono detectó 220 misiles nucleares soviéticos dirigiéndose a Estados Unidos. La alarma activó protocolos de contraataque atómico. Pero todo era una falsa alarma causada por un chip defectuoso que costaba apenas 46 centavos de dólar.
Esa madrugada, los centros de control del Pentágono reportaron que submarinos soviéticos habían lanzado 220 misiles nucleares contra territorio estadounidense. Aunque los radares no detectaban nada, otros sistemas de vigilancia confirmaban el ataque. Los jefes militares pusieron en marcha los protocolos de defensa, que incluían un contraataque nuclear inmediato.
El asesor de seguridad nacional, Zbigniew Brzezinski, fue despertado con la noticia. Mientras su esposa dormía a su lado, él decidió no despertarla, pensando que en media hora el mundo podría estar destruido. Llamó al presidente Jimmy Carter, pero un nuevo informe del Pentágono reveló que todo era un error: un chip de 46 centavos había fallado y generado números aleatorios en el sistema de conteo de misiles.
¿Cuántas veces estuvimos al borde del abismo?
No fue la única vez que el mundo estuvo a punto de estallar por un error. Siete meses antes, en noviembre de 1979, un programa de entrenamiento dejado accidentalmente en los ordenadores del Pentágono simuló un ataque soviético, y una flota de bombarderos despegó con armas nucleares antes de que se detectara la falla.
En 1962, durante la Crisis de los Misiles en Cuba, el mundo vivió 13 días al borde de la guerra nuclear. El sábado 27 de octubre, un guardia en Wisconsin disparó contra un oso que trepaba una valla, pero la alarma se confundió y pilotos de la base Volk Field se lanzaron a sus aviones nucleares listos para despegar. La confusión se resolvió a tiempo.
En 1983, el teniente coronel soviético Stanislav Petrov evitó un desastre al no creer en un reporte satelital que indicaba cinco misiles estadounidenses. Su sentido común salvó al mundo. “Nadie empieza una guerra nuclear con cinco misiles”, dijo después.
En 1995, el presidente ruso Boris Yeltsin estuvo a punto de ordenar un contraataque tras detectar un supuesto misil noruego. Resultó ser una sonda científica para estudiar auroras boreales, cuyo lanzamiento había sido anunciado un mes antes.

Hoy, el peligro nuclear no solo depende de errores humanos o chips baratos, sino también de la inteligencia artificial, que podría tomar decisiones autónomas. Como dijo el presidente Kennedy: “En caso de una guerra nuclear, los sobrevivientes envidiarán a los muertos”.