La noche de lluvia en que una pareja durmió afuera para que sus 7 perros no se mojaran

¿Qué pasó realmente aquella noche de lluvia en la puerta del Banco Nación, cuando algunos pensaron que los perros estaban dopados? La escena tenía otra explicación, y la historia de esta pareja mendocina la vuelve aún más difícil de olvidar.

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La noche de lluvia en que una pareja durmió afuera para que sus 7 perros no se mojaran
La noche de lluvia en que una pareja durmió afuera para que sus 7 perros no se mojaran

Gabriel y Lili viven en situación de calle desde hace unos diez años y recorren el Gran Mendoza junto a sus siete perros. Tuvieron oportunidades de dormir bajo techo, pero las rechazaron cuando eso implicaba separarse de los animales.

Una noche de lluvia los encontró acampando en la puerta del Banco Nación, en pleno centro mendocino. Tenían una carpa pequeña y siete perros. Adentro no entraban todos, así que tomaron una decisión que después generó confusión: se quedaron ellos afuera, bajo el agua, y dejaron a los animales protegidos para que no se mojaran.

Desde la calle, algunas personas interpretaron que los perros estaban dormidos o incluso dopados. La escena tenía otra explicación: la pareja había elegido pasar la noche a la intemperie para que sus animales estuvieran secos y no se enfermaran. Varios ya eran viejitos.

Una estafa, un desalojo y el comienzo

La historia de Gabriel y Lili empezó alrededor de 2016, cuando —según cuentan— una estafa los dejó sin vivienda. Antes tenían una vida como cualquier familia de clase media baja en Chacras de Coria. Todo cambió de un día para el otro.

"Es raro lo que pasó, habían entregado unos papeles a una persona y al final terminaron estafados. Cuando quisieron acordar tenían una orden de desalojo en la puerta. Pero esa casa era de la mamá de Lili", contó Beatriz, dueña del refugio Ángeles de Cuatro Patas.

Más adelante surgió la posibilidad de cuidar una casa que estaba en venta. Era chica, no podían quedarse con los siete perros, y la mayoría eran de gran tamaño. Entonces Lili recordó a dos mujeres que había conocido años antes, cuando su vida era distinta.

En esa época, cuando tenía una buena situación económica, Lili ayudaba en el refugio de Diego, donde trabaja Mariana. Allí se conocieron. Por eso, ya en situación de calle, volvió a contactarla y le llevó dos perros grandes. Mariana, a su vez, le habló de Beatriz, que se hizo cargo de tres de los animales. Gabriel y Lili pudieron quedarse en la casa y retuvieron a los dos más pequeños: Mia, una caniche, y Yeyo, un coker.

Pero la casa estaba en venta. Con el tiempo se vendió y la pareja volvió a la calle.

Los perros, primero

Cuando Gabriel y Lili no pueden tener a sus animales con ellos, los refugios los reciben. Después, cuando las condiciones lo permiten, vuelven con sus dueños. Eso fue lo que pasó aquella noche de lluvia en la puerta del Banco Nación: los siete perros adentro de la carpa, la pareja afuera.

Cada vez que recibían algún tipo de ataque —incluso de proteccionistas— Beatriz salía a explicar lo que ocurría y a concientizar sobre el vínculo de la pareja con sus animales. Los perros estaban bajo vigilancia de los refugios.

Lili también ha tenido problemas de salud y en algunas oportunidades debió pasar días internada en el Hospital Central. Mientras ella permanecía en una sala, Gabriel no estaba solo: afuera lo acompañaban sus perros, a la espera de la mejoría.

Cuando Mariana y Beatriz hablan de ellos, coinciden en algo: separarse de sus animales no es una opción. "Es un acto de responsabilidad con los animales. Ellos pueden desprenderse de absolutamente todo lo material, al punto de quedarse con una muda de ropa, pero no está la opción de cortar el vínculo con el animal", explicó Mariana.

Beatriz, por su parte, sostuvo que "es digno de admiración". Y recordó otras situaciones: "Hay gente que va al refugio y me dice 'mirá, tengo que cambiarme de casa y no me puedo llevar al perro, lo tengo hace 17 años'. Lo recibimos, lo dejan y vos te pensás que llaman para ver cómo está el animal, no les importa".

Ambas contaron que también conocen otras personas en situación de calle que se niegan a ir a una guardia ante un problema de salud para no dejar a sus animales. Algunas, incluso, han muerto de frío junto a ellos.

¿Por qué decidieron ayudar a Gabriel y Lili? "Por empatía", respondió Mariana. Beatriz fue más directa: "Es lamentable vivir en la calle y aun así ellos piensan en sus animales y después piensan en ellos, ¿cómo no los voy a ayudar?".

La vida alrededor de los animales

Mariana y Beatriz conocen de cerca lo que significa vivir alrededor de animales. Ninguna tiene una rutina demasiado fija. Mariana tiene nueve perros en su casa y doce gatos, entre propios y otros a los que da tránsito. Beatriz tiene nueve perros en su hogar y está al frente del refugio Ángeles de Cuatro Patas, en Godoy Cruz, donde viven 243 perros.

Las mañanas de ambas comienzan temprano. Primero atienden a los animales de sus casas, les dan de comer y los sacan. Después, Beatriz prepara la comida que llevará al refugio: arroz, pollo y carne molida. Ninguna suele desayunar en su casa; los primeros mates los toman en los refugios mientras hacen las tareas del día.

Beatriz conoce a los 243 perros que tiene a su cargo. Sabe sus nombres y las dolencias de cada uno. Cuando llega, les da de comer y se ocupa de la medicación de los mayores que la necesitan.

Mariana, que trabaja en el refugio de Diego en Guaymallén, describe su vida como una actividad difícil de encerrar en horarios. "La vida de las personas que trabajamos en proteccionismo no es muy normal. Tratamos de mantener horarios por hábitos, pero es difícil porque a veces te llega un llamado a cualquier hora del día por un pedido de ayuda y allí vamos".

Las dos comparten el amor por los animales y la preocupación por el maltrato. Pero detrás de cada rescate también hay historias humanas: personas que viven en la calle, familias que deben desprenderse de sus animales y otras que, como Gabriel y Lili, prefieren quedarse a la intemperie antes que abandonarlos.

Quizás por eso una frase de Mariana resume no solo su propia historia, sino también la de quienes encuentran en los animales una compañía que permanece incluso cuando lo han perdido todo: "Los animales empiezan necesitándote, sin embargo hoy yo los necesito a ellos".

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