La nieve sigue intacta en la cordillera y San Juan ya mira el calendario: los meses que preocupan
La nieve acumulada en la cordillera todavía no se derritió y eso pone a San Juan frente a un verano que puede cambiar el mapa de riesgos. Hay zonas de todos los departamentos que quedan en la mira y un mes clave que los especialistas ya siguen de cerca.
La cordillera sanjuanina acumuló nieve y el deshielo todavía no arrancó. Ese detalle, que a simple vista parece menor, es el que puso en alerta a los especialistas: el geocientífico Silvio Pastore anticipó posibles crecidas, aluviones y deslizamientos para los próximos meses.
En diálogo con Radio Mil20, el investigador explicó que el proceso habitual de derretimiento se adelanta bastante en el calendario. Sin embargo, este año el panorama es distinto.
“Estamos a 20 de octubre y no ha habido energía para que ese proceso inicie”, sostuvo Pastore, y dejó en claro que la ventana temporal en la que suele alimentarse el caudal de los ríos provinciales todavía no se abrió.
El mes que hay que seguir de cerca
Según el especialista, noviembre será determinante para observar cómo evoluciona el fenómeno de El Niño en la provincia. La combinación que puede complicar el escenario es clara: si las temperaturas suben y aceleran el derretimiento de la nieve acumulada, y a eso se le suman lluvias intensas, el riesgo crece.
El período más delicado, de acuerdo con su análisis, se ubica entre mediados de diciembre y febrero. En esa franja los ríos San Juan y Jáchal pueden llegar a sus caudales máximos, justo cuando podrían coincidir con precipitaciones en distintos puntos del territorio.
Qué zonas quedan expuestas
Pastore señaló que los sectores más vulnerables son los que están cerca de cauces naturales, quebradas y cerros. Allí las crecidas podrían golpear caminos, puentes, líneas eléctricas y otro tipo de infraestructura.
El diagnóstico no se limita a una zona puntual: todos los departamentos tienen áreas que necesitan atención, incluido Valle Fértil. El geocientífico también advirtió que estos episodios podrían elevar la turbidez del agua superficial y generar cortes temporales, aunque aclaró que serían situaciones puntuales.
Obras preventivas y monitoreo constante
Consultado por las tareas que lleva adelante el Gobierno provincial, Pastore valoró que se trabaje antes de que ocurran las emergencias. “Históricamente, la provincia de San Juan siempre hemos reaccionado a los hechos y vemos de buen agrado desde la ciencia que estemos ahora adelante de los hechos”, afirmó.
Más allá de las advertencias, el especialista fue prudente: su equipo no observa por ahora un escenario de catástrofe generalizada. Por eso pidió mantener el monitoreo meteorológico e hidrológico a corto plazo y no bajar la guardia.
Por último, adelantó que las condiciones actuales serían transitorias. Según los modelos, San Juan podría volver a un período de sequía dentro de uno o dos años. Hasta entonces, el seguimiento de las precipitaciones y del deshielo durante el verano será la variable central para definir el impacto real sobre los ríos, la infraestructura y el abastecimiento de agua.