La nena que convirtió el miedo a las abejas en un negocio de casi 10 millones de botellas
¿Qué pasó con la nena que les tenía terror a las abejas y terminó creando una empresa de limonada con la receta de su bisabuela? Hoy vende en todo Estados Unidos. La historia completa, acá.
Mikaila Ulmer tenía apenas 4 años cuando montó un puesto de limonada en la puerta de su casa en Austin, Texas. Lo que empezó como un juego infantil se transformó en una empresa que hoy vende en todo Estados Unidos y ya superó los 9 millones de unidades comercializadas.
La historia arrancó con un doble susto: la pequeña sufrió dos picaduras de abeja en una misma semana y quedó aterrada. Para ayudarla a superar el miedo, sus padres la incentivaron a investigar por qué esos insectos son tan importantes para el medioambiente. En esa búsqueda, Mikaila recibió un libro de cocina que había pertenecido a su bisabuela Helen, con una receta de limonada con semillas de lino escrita en la década de 1940.
De un puesto casero a las góndolas
Con la receta en mano, la nena decidió adaptarla y reemplazó el azúcar por miel de apicultores locales. Así instaló su puesto en la vereda y empezó a participar en ferias de emprendedores. El primer gran impulso llegó cuando el dueño de una pizzería del barrio le propuso embotellar la limonada para venderla en su local. A partir de ahí, la familia comenzó a producirla en mayor escala y a sumar clientes gastronómicos.
El salto definitivo ocurrió en 2015, cuando Mikaila presentó su proyecto en el programa televisivo Shark Tank. Allí consiguió una inversión de US$60.000 y poco después cerró un acuerdo para distribuir sus botellas en 55 sucursales de la cadena Whole Foods, repartidas en cuatro estados. Dos años más tarde, un grupo de jugadores y exjugadores de la NFL, la liga de fútbol americano, invirtió US$810.000 para acelerar la expansión por el país.
¿Cómo llegó a vender casi 10 millones de botellas?
La compañía, bautizada Me & the Bees, siguió sumando puntos de venta. Para 2020, la limonada ya estaba disponible en más de 1500 tiendas y hoy la marca tiene presencia en los 50 estados. En una entrevista publicada en 2025, cuando tenía 20 años, Mikaila aseguró que su empresa había vendido casi 10 millones de botellas.
Además de dirigir el negocio, la joven creó una fundación para proteger a las abejas y destina parte de las ganancias de cada bebida a iniciativas de conservación. Así, el mismo insecto que la asustó de chica se convirtió en el corazón de su emprendimiento.