La nena gritó en la calle y los vecinos corrieron: qué resolvió la Justicia dos años después
Policiales · Misiones

La nena gritó en la calle y los vecinos corrieron: qué resolvió la Justicia dos años después

La nena caminaba al kiosco cuando el dogo se le vino encima y los gritos alertaron a todo el barrio. Dos años después, el dueño del animal recibió la notificación que define su futuro en la Justicia.

Una tarde de siesta en Itaembé Miní terminó con una nena de 10 años herida en las piernas y un barrio entero señalando a un mismo portón. Dos años después de aquel ataque, el dueño del dogo argentino que la mordió fue notificado de que irá a juicio.

El hecho ocurrió el martes 22 de octubre de 2024, en el cruce de las calles 172A y 127B del barrio Prosol II. La menor caminaba hacia un kiosco cuando el animal, que estaba suelto en un predio cercano, la interceptó.

La víctima, Ángela Jazmín Molina, sufrió heridas lacerantes profundas por mordeduras en las piernas y quedó con secuelas psicológicas, sobre todo miedo, que exigieron tratamiento con especialistas.

Según lo publicado en su momento por PRIMERA EDICIÓN, la nena estuvo al borde de una tragedia: fueron los gritos y la reacción de las vecinas lo que la sacó de la violencia del perro.

Quién está imputado y por qué delito

Por el ataque fue investigado e imputado un hombre de 46 años, nacido en Oberá pero radicado en las calles mencionadas del barrio Prosol II. El fiscal de Instrucción 6, René Germán Casals, le notificó el requerimiento de elevación a juicio por el delito de “lesiones culposas”, previsto en el artículo 94, primer párrafo, del Código Penal Argentino.

La imputación sostiene que el dogo estaba suelto en un predio del que escapó con facilidad por debajo de un portón corredizo.

El relato de una testigo

Una de las testigos de la causa describió la escena ante la Justicia: “Estaba en mi casa cuando escuché gritos aparentemente de una niña, que provenían de la calle 172B, cuando salgo a ver, pude observar que se encontraban varios perros alrededor de la menor y un perro grande, de raza dogo, color blanco le estaba mordiendo las piernas y no la soltaba, moviéndola de manera agresiva sin soltarla. Salimos varios vecinos a la calle a observar y pudimos ver que el dueño del perro a quien conozco como Polaco, salió corriendo y le empezó a pegar patadas al perro y que se fuera rápidamente del lugar. En ese momento vi que una pierna de la nena a la altura del cuádriceps estaba sangrando”.

La recuperación de la nena demandó treinta días de curaciones para las heridas en las piernas, además del tratamiento con especialistas para superar el miedo a salir a la calle y a tomar contacto con animales.

La inobservancia del deber de cuidado

En el requerimiento de elevación a debate, firmado el 27 de octubre pasado y al que accedió este Diario, el fiscal Casals plantea que “la conducta atribuida al imputado deberá analizarse a partir del presunto incumplimiento del deber de cuidado exigible a quien tiene bajo su guarda un animal potencialmente capaz de ocasionar daños a terceros, teniendo en consideración las circunstancias concretas del hecho, la previsibilidad del resultado y la posibilidad de evitarlo mediante la adopción de las medidas de seguridad adecuadas”.

El funcionario judicial profundizó: “Los tipos culposos exigen en su aspecto objetivo, una violación al deber de cuidado, y que exista una relación de determinación entre esa violación y el resultado. Y en el aspecto subjetivo, que el encartado haya efectivamente previsto la posibilidad de peligro para actuar en consecuencia. Quien posee en su esfera de dominio una fuente de peligro, como lo es un dogo, para bienes jurídicos, en este caso la integridad física de la menor, es el responsable de que tal peligro no se realice, y aquí el imputado habría dejado abierto el portón del lugar donde se encontraba el perro”.

Y concluyó: “El imputado, al no haber observado el reglamento que le imponía el deber de controlar que su perro estuviese resguardado bajo las condiciones correspondientes, omitió el deber de control, lo que provocó que se escapara y produjera las lesiones en la menor”.

“Un irresponsable y un peligro para el barrio”

Susana Ybañez, madre de Jazmín, habló con este medio pocas horas después del ataque, todavía conmocionada. “Según me contaron testigos de lo que pasó, cuando el perro comenzó a morderla este hombre salió a retar al animal y lo llevó adentro de la casa y se encerró él también; ni siquiera fue capaz de salir a ayudarla, solo le dijo a una señora que estaba ahí que ‘se lleve a la nena’”, relató.

Además, aseguró que existen antecedentes en el barrio: “Anteriormente ese perro mordió a otros niños, algunos terminaron lastimados en el brazo e incluso con una muñeca fracturada. Y él (propietario) acostumbra a ofrecerles cien pesos y un helado, o plata a los padres para que no armen problemas. A mí su pareja me quiso ofrecer 30.000 pesos por lo de mi hija, pero me negué”.

La mujer sostuvo desde entonces el pedido de justicia y busca que le retiren la tenencia de ese y otros perros a su vecino. “Porque es un irresponsable y es un peligro para el barrio; me enteré que incluso después de lo que pasó con Jazmín, él de nuevo tenía abierto el portón”, cerró.

Mordida de dogo

Siguiente nota Policiales · Misiones

El boquete que abrieron en una distribuidora de Posadas y el botín que se llevaron

Seguí leyendo

Elegí tu provincia

Para ver tu edición local