La NASA vio algo raro en el Pacífico: el nivel del mar subió 40 centímetros

El Pacífico no se está calentando como se esperaba: los satélites de la NASA midieron un salto de hasta 40 centímetros en el nivel del mar y la NOAA ya le puso número a lo que viene. Qué puede pasar con las lluvias en Río Negro y Neuquén.

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La NASA vio algo raro en el Pacífico: el nivel del mar subió 40 centímetros
La NASA vio algo raro en el Pacífico: el nivel del mar subió 40 centímetros

Los satélites de la NASA detectaron un aumento de hasta 40 centímetros en el nivel del mar en sectores del océano Pacífico, un movimiento ligado al desplazamiento de grandes masas de agua cálida. El fenómeno forma parte de un episodio de El Niño que sigue ganando fuerza y que, según los organismos internacionales, podría ubicarse entre los más intensos desde que hay registros.

La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio de Estados Unidos (NASA) difundió imágenes satelitales que muestran cómo el calor acumulado en el océano está modificando las condiciones de la atmósfera. El dato no se queda en el Pacífico: El Niño puede reordenar los patrones de lluvia y temperatura en distintas partes del planeta, con más riesgo de inundaciones en algunos territorios y de sequías en otros.

Qué mostraron los satélites

Los registros del satélite Sentinel-6 permitieron observar variaciones significativas en la altura de la superficie oceánica. Según la NASA, en los primeros meses de 2026 se detectó el avance de una gran masa de agua cálida desde el Pacífico occidental hacia las costas de América.

Ese desplazamiento está asociado a las ondas Kelvin, que transportan calor por el océano ecuatorial. El agua, al calentarse, se expande y ocupa más volumen: por eso el nivel del mar en sectores del Pacífico oriental quedó entre 30 y 40 centímetros por encima de los valores normales.

El organismo aclaró que no se trata de un ascenso general de todos los océanos, sino de anomalías regionales que permiten ver cómo se redistribuye el calor. Los científicos también midieron temperaturas superficiales del agua cerca de 1,7 °C por encima del promedio histórico en partes del Pacífico oriental.

A eso se suma el debilitamiento de los vientos alisios, que habitualmente empujan las aguas superficiales hacia el oeste. Cuando pierden fuerza, el agua cálida puede avanzar hacia América del Sur y alimentar el desarrollo de El Niño.

La advertencia de la NOAA

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), en su actualización del 8 de octubre de 2026, confirmó que El Niño continúa fortaleciéndose y que las condiciones del océano y de la atmósfera son compatibles con un episodio de gran intensidad.

El organismo estimó una probabilidad del 83% de que, en el trimestre octubre-diciembre de 2026, el fenómeno supere en intensidad a todos los eventos anteriores de su registro, que arranca en 1950. Las proyecciones además indican que las condiciones de El Niño fuerte o muy fuerte podrían sostenerse hasta los primeros meses de 2027.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió por su parte que las temperaturas del Pacífico ecuatorial podrían marcar niveles récord hacia diciembre. Aunque en algunos medios circula la expresión “súper El Niño”, los especialistas aclaran que no es una categoría meteorológica oficial: se usa de manera informal para describir episodios excepcionalmente intensos.

Qué efectos puede dejar en el clima mundial

El Niño integra un fenómeno natural más amplio, el El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), que altera la circulación del océano y de la atmósfera. Sus consecuencias no son idénticas en todas las regiones.

Entre los impactos posibles aparecen lluvias más abundantes en algunas zonas, con mayor riesgo de inundaciones; sequías prolongadas en otros territorios; temperaturas medias más altas; cambios en la actividad agrícola, ya sea por exceso o por falta de agua; y alteraciones en los ecosistemas marinos, porque el calentamiento modifica la disponibilidad de nutrientes y puede perjudicar a distintas especies.

Los especialistas remarcan que un episodio intenso no implica que todos esos efectos ocurran al mismo tiempo ni con la misma gravedad. Los pronósticos climáticos permiten identificar tendencias y probabilidades, pero no anticipar con meses de precisión dónde se va a desatar una tormenta extrema.

Cómo puede impactar en Argentina

El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) confirmó en su informe de octubre que el país atraviesa una fase cálida del ENOS de fuerte intensidad. Las proyecciones señalan que El Niño seguirá presente durante el último trimestre de 2026, con chances de intensificarse aún más.

En líneas generales, el fenómeno suele favorecer precipitaciones por encima de lo normal en sectores del centro y el este del país, en especial en el Litoral. Pero la distribución de las lluvias también depende de otros factores atmosféricos.

Por eso el SMN insiste en que un trimestre pronosticado como más lluvioso no significa que vaya a llover todos los días: puede haber jornadas secas, períodos estables y episodios de precipitaciones intensas. La evolución del fenómeno será clave para las actividades agrícolas, los recursos hídricos y las zonas expuestas a inundaciones.

Río Negro y Neuquén: qué puede pasar con las lluvias

En el norte de la Patagonia, Río Negro y Neuquén también podrían registrar cambios en el comportamiento de las precipitaciones durante la primavera y el comienzo del verano.

Las perspectivas estacionales del SMN indican una mayor probabilidad de lluvias superiores a los valores habituales en sectores del noroeste patagónico, incluido el Alto Valle. Esa situación se da en una primavera que ya muestra períodos de inestabilidad, temperaturas frescas y precipitaciones frecuentes.

De todos modos, no todas las lluvias de la región pueden atribuirse directamente a El Niño. La Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC) explicó que el ingreso persistente de aire húmedo también incide en las condiciones meteorológicas del norte patagónico.

Para el Alto Valle, la cordillera y otras localidades de Río Negro y Neuquén, la recomendación es seguir las actualizaciones del SMN y de la AIC, sobre todo ante posibles alertas por tormentas, viento o precipitaciones intensas.

Cuándo llegaría el pico

Los modelos internacionales coinciden en que El Niño podría alcanzar su mayor intensidad hacia fines de 2026, con efectos que se extenderían durante los primeros meses de 2027.

La Organización Meteorológica Mundial proyecta un pico alrededor de diciembre, mientras que la NOAA sostiene un escenario de alta probabilidad de condiciones fuertes o muy fuertes hasta el verano del hemisferio sur.

El seguimiento satelital permitirá ver cómo sigue desplazándose el calor dentro del Pacífico y si se mantienen las condiciones que favorecen la intensificación. La señal detectada por la NASA no anuncia una catástrofe inevitable, pero sí confirma un cambio oceánico de gran magnitud que merece un seguimiento cercano.

Para Argentina, y en particular para Río Negro y Neuquén, la recomendación es prestar atención a los pronósticos oficiales y a las alertas de corto plazo, que son las que permiten saber con mayor precisión cómo evolucionará el tiempo en cada localidad.

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