La NASA mostró la primera foto del telescopio Roman: por qué las estrellas salieron borrosas
Una cámara de 300 megapíxeles, 18 detectores enfriados a -183° y una foto que salió borrosa a propósito: así arrancó la puesta a punto del telescopio que la NASA acaba de lanzar al espacio.
El telescopio espacial Nancy Grace Roman, lanzado el 30 de agosto de 2026 desde el Centro Espacial Kennedy, ya encendió su cámara principal y envió a la Tierra su primera imagen: un campo lleno de estrellas que aparece desenfocado y que, lejos de ser un error, marca el inicio de la calibración del observatorio. La NASA difundió la fotografía esta semana, a menos de tres semanas del despegue.
La captura la tomó el Instrumento de Campo Amplio (WFI, por sus siglas en inglés), una cámara infrarroja de 300 megapíxeles que es la herramienta científica central de la misión. En la imagen quedaron registrados los primeros fotones de luz estelar que llegaron a sus detectores desde que Roman partió de la Tierra.
Qué muestra la primera imagen
No es una postal del universo: es una imagen técnica de calibración. El sistema seguía en la configuración usada durante el lanzamiento, lejos de su punto de enfoque definitivo, por eso las estrellas se ven extendidas sobre miles de píxeles y forman manchas grandes, algunas con forma de anillos. Ese resultado es exactamente el que los ingenieros esperaban para esta etapa.
La foto es el punto de partida para uno de los trabajos más delicados de la puesta en servicio: alinear el sistema óptico y encontrar el foco preciso que el telescopio necesitará para estudiar objetos a distancias enormes. Los ingenieros usarán esas estrellas borrosas como referencia para determinar qué ajustes hacer. Cuando la alineación termine, la luz que hoy ocupa amplias regiones deberá concentrarse en puntos mucho más definidos.
El paso siguiente será activar el sistema de guiado fino del WFI, la tecnología que permitirá a Roman mantener la orientación sobre un objetivo con la estabilidad necesaria para exposiciones de alta precisión. La NASA prevé que el telescopio tome cientos de miles de imágenes a lo largo de su misión.
La cámara tiene 18 detectores infrarrojos que, en conjunto, forman una superficie sensible comparable con la pantalla de una computadora portátil. Cada fotografía podrá abarcar una región del cielo más grande que el tamaño aparente de la Luna llena y conservar una resolución angular similar a la del Hubble. La NASA calcula que su campo de visión será al menos 100 veces mayor que el de Hubble, lo que le permitirá observar grandes regiones del cosmos en mucho menos tiempo y construir mapas con millones de galaxias y estrellas.
Los fríos extremos que necesita la cámara
Antes de encender el instrumento, el equipo lo mantuvo diez días a unos -65° para eliminar humedad y residuos. El 11 de septiembre se apagó el calentador y la temperatura bajó hasta aproximadamente -143°, momento en que pudieron activarse los 18 detectores. En las pruebas posteriores siguieron enfriándose hasta unos -183°, su temperatura prevista de funcionamiento. Mantener los sensores tan fríos reduce el ruido térmico que podría interferir con las débiles señales infrarrojas de objetos muy lejanos.
Qué falta antes de que Roman estudie el universo
El WFI será clave para los grandes relevamientos de la misión, que buscará reconstruir cómo se distribuye la materia a gran escala, investigar la expansión del universo y obtener nuevos datos sobre la materia y la energía oscuras. También estudiará galaxias, estrellas y planetas que orbitan otros sistemas solares.
En paralelo, la NASA empezó a comprobar el segundo instrumento del observatorio: el coronógrafo, que bloqueará gran parte del brillo de ciertas estrellas para intentar detectar la tenue luz reflejada por planetas a su alrededor. Durante las primeras pruebas, los equipos en Tierra verificaron la comunicación con el software, las cámaras, los mecanismos, el sistema térmico y la electrónica, además de los componentes que controlan máscaras, filtros, lentes y prismas. El coronógrafo seguirá varias semanas en una fase de descontaminación y calibración antes de pasar a pruebas más complejas.
Según la NASA, las pruebas hechas hasta ahora confirman que el WFI responde como estaba previsto. Los próximos meses se dedicarán a completar la alineación, el enfoque y la calibración de los instrumentos mientras Roman se prepara para comenzar sus observaciones.
El telescopio viaja hacia el segundo punto de Lagrange del sistema Sol-Tierra, conocido como L2, a unos 1,5 millones de kilómetros de nuestro planeta. Por eso la primera fotografía difundida esta semana es muy distinta de las imágenes que producirá cuando todo el sistema esté ajustado. La NASA mantiene su previsión de publicar las primeras imágenes científicas del Nancy Grace Roman a comienzos de 2027.
Con información de NASA y TN.