La muñeca más famosa del mundo nació de un papel y una vidriera alemana: la historia de Ruth Handler
Una nena que jugaba con muñecas de papel encendió la idea. Años después, su madre se topó en una vidriera de Alemania con la muñeca que lo cambiaría todo. Lo que hizo al volver...
Antes de convertirse en un fenómeno global, Barbie fue una idea que surgió en una casa de Estados Unidos. A comienzos de los años 50, Ruth Handler observaba a su hija Barbara jugar con muñecas de papel a las que les daba oficios, caracteres y vidas de adultas. La escena no encajaba con lo que ofrecía el mercado: casi todas las muñecas para nenas eran bebés y el juego consistía en cuidarlos, vestirlos o darles de comer.
Handler intuyó que faltaba otro tipo de juguete, uno con cuerpo de mujer adulta que dejara imaginar distintos futuros en lugar de repetir solamente el rol de madre. La idea, sin embargo, no caminó de inmediato. En Mattel, la empresa que había fundado junto a su marido Elliot Handler y Harold Matson, había dudas sobre si una muñeca adulta podía funcionar entre las nenas. El proyecto quedó flotando sin forma concreta hasta que un viaje lo cambió todo.
La vidriera que lo cambió todo
En 1956, Handler viajó a Alemania y se topó en una vidriera con una muñeca llamada Bild Lilli. Era una figura femenina adulta, con ropa intercambiable y conjuntos variados, muy lejos de las tradicionales muñecas bebé. Compró varias unidades y volvió a Estados Unidos convencida de que ese concepto podía adaptarse al público infantil. Lilli se transformó en la referencia directa para la futura Barbie, tanto por su silueta como por la idea de que la ropa y los accesorios fueran el corazón del juego.
¿Quién era Bild Lilli, la antecesora alemana?
La historia de Lilli era muy distinta a la que después tendría Barbie. El personaje había nacido en 1952 como una caricatura de Reinhard Beuthien para el periódico alemán Bild-Zeitung. Representaba a una mujer independiente, provocativa y seductora que trabajaba como secretaria y protagonizaba viñetas pensadas, en principio, para lectores adultos.
Su popularidad llevó a que en 1955 empezara a venderse como muñeca de plástico. En sus primeros años se encontraba en jugueterías, bares y estancos, y solía comprarse como regalo humorístico para adultos. Con el tiempo, algunas nenas también empezaron a jugar con ella y a usar sus distintos conjuntos de ropa.
El nombre y el debut oficial
Handler tomó ese modelo como punto de partida, pero lo reformuló para el público infantil estadounidense. La nueva muñeca se llamó Barbie, diminutivo de Barbara, en homenaje a su hija, la nena cuyo modo de jugar había encendido la idea original.
El 9 de marzo de 1959, Barbie se presentó oficialmente en la Feria Internacional del Juguete de Nueva York. La primera versión lucía un traje de baño a rayas blancas y negras, el pelo recogido y una imagen que rompía por completo con las muñecas que se conseguían hasta entonces.
Más que un juguete: una filosofía
Años después, Handler resumiría la filosofía detrás de su creación con una idea que acompañaría a la marca durante décadas: quería que, a través de Barbie, las nenas pudieran imaginar que podían convertirse en lo que quisieran. La ropa, las profesiones y los accesorios empezaron a multiplicarse y transformaron a la muñeca en mucho más que un único juguete.
La relación con Bild Lilli tampoco terminó en aquel viaje de 1956. En 1964, Mattel adquirió los derechos vinculados a la muñeca alemana y su producción se detuvo poco después. Para entonces, Barbie ya había alcanzado una dimensión comercial que su antecesora nunca logró.