La moto, la Berlingo y una pericia que reabrió el caso de Santiago
La familia de Santiago Reisenauer lleva más de un año y medio esperando respuestas y ahora la causa sumó nuevas pericias. El padre apunta a dos conductores, pero la Justicia todavía no resolvió responsabilidades.
La muerte de Santiago Reisenauer, el joven de 26 años que falleció en un siniestro vial en Paraná, volvió al centro de la escena judicial. El fiscal Ignacio Aramberry revisó una resolución anterior y dispuso profundizar el análisis de las responsabilidades de los conductores involucrados, según confirmó el padre de la víctima, César Reisenauer, en diálogo con Elonce.
El hecho ocurrió el 7 de marzo de 2025, en inmediaciones de avenida Jorge Newbery y Gobernador Faustino Parera. Santiago circulaba en motocicleta cuando impactó contra un Toyota Etios que transitaba delante de él. Tras el choque fue desplazado hacia el carril contrario, donde colisionó de frente con una Citroën Berlingo conducida por un agente penitenciario. El joven murió a raíz del impacto.
Qué dicen las pericias
De acuerdo con lo que explicó el padre, los informes accidentológicos indican que el Toyota Etios que iba delante de la moto redujo su velocidad de manera abrupta, lo que habría desencadenado la secuencia del siniestro.
"Mi hijo viene circulando atrás con la moto, no tiene capacidad para poder esquivarlo, lo toca y sale desplazado hacia el otro sector donde viene una Berlingo del Servicio Penitenciario conducida por un funcionario penitenciario y lo arrasa, lo choca de frente y mi hijo fallece", relató César.
El hombre sostuvo que las pericias también revisaron la velocidad de la Berlingo y las maniobras de ambos automovilistas. Según su explicación, ese vehículo circulaba a unos 60 kilómetros por hora en un sector donde la máxima permitida era de 40. Además, señaló que hay registros de cámaras de seguridad aportados por vecinos que permitirían reconstruir la secuencia del accidente.
El giro en la causa
Para la familia, la intervención de Aramberry cambió el rumbo que había tomado el expediente, al revisar lo resuelto antes y considerar necesario profundizar las actuaciones.
"Este nuevo fiscal, tomando esa pericia, establece y determina que hay responsabilidad por parte de Holstein y por parte de Palacio en el accidente del tránsito. Entonces, pide que se hagan nuevas medidas, nuevas pericias, convocar a presentar los testigos del caso, de que estuvieron presentes y hacer otro informe", manifestó César.
Las afirmaciones corresponden a la interpretación que el padre hizo sobre las actuaciones judiciales. Las eventuales responsabilidades penales de los conductores deberán determinarse mediante la investigación y las resoluciones correspondientes. Para la familia, la continuidad del expediente representa una posibilidad de esclarecer las circunstancias de la muerte de Santiago.
Una herida que no cicatriza
En la entrevista, César recibió al equipo periodístico en su vivienda, acompañado por su hija Melina. En distintos sectores de la casa permanecen fotografías, prendas de vestir y recuerdos de Santiago, además de un espacio dedicado a su memoria con imágenes familiares y objetos personales.
"Es un antes y un después, es una herida que llevamos dentro, que no nos va a cicatrizar", expresó el padre al describir cómo cambió la vida familiar desde aquel 7 de marzo. La pérdida también golpeó a la madre del joven, quien, según contó César, atraviesa un cuadro de angustia por el que recibe atención en una institución de salud mental.
"Mi señora está pasando por un pozo depresivo, de angustia, de dolor y en este momento está internada en salud mental porque nunca terminó de superar. El duelo va a ser eterno, siempre estamos en cada reunión, en cada momento", relató.
El panadero y barbero del barrio
Santiago tenía 26 años y desarrollaba varias actividades. Ayudaba a su padre en una despensa familiar, elaboraba panificados y había hecho un curso de barbería que le permitió instalar su propio espacio de trabajo en la vivienda.
"Aparte de que me ayudaba a mí acá en la despensa, él hacía la panificación, amasaba los panes, salía a vender pan casero, lo conocían en todo el barrio", recordó César.
Además de su tarea como panadero, atendía a clientes y amigos en su barbería. "Él con un montón de proyectos, de ilusiones, con su barbería que le iba bien, le cortaba a los amigos del barrio", expresó su padre, que destacó el vínculo que Santiago había construido con los vecinos.
Tras el siniestro, familiares, amigos y vecinos realizaron movilizaciones, distribuyeron folletos para reclamar justicia y pintaron una estrella amarilla sobre la avenida donde ocurrió el hecho. César agradeció especialmente a quienes acompañaron esas actividades: "Y eso es lo más importante, el abrazo de la gente".
La familia mantiene ahora sus expectativas en las nuevas medidas dispuestas por la Fiscalía. Mientras aguardan avances que permitan esclarecer lo ocurrido, continúan recordando a Santiago y reclamando que su muerte no quede sin respuestas.