La mora empresarial en Misiones se cuadruplicó en 19 meses: ¿qué está pasando con las PyMEs?
¿Sabías que la mora empresarial en Misiones se cuadruplicó en menos de dos años? Te contamos qué hay detrás de este alarmante indicador económico.
La deuda de las empresas misioneras se disparó: en menos de dos años, la mora se multiplicó por cuatro, una señal de alarma que enciende las luces rojas en el sector productivo provincial. El indicador pasó del 0,7% en octubre de 2024 al 3% en mayo de 2026, según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) elaborado con datos del Banco Central. Este salto refleja un creciente deterioro financiero en medio de la crisis económica nacional, que golpea con fuerza a Misiones.
¿Qué dicen los números?
El informe del CEPA revela que la irregularidad de los créditos empresariales más que cuadruplicó su nivel en apenas 19 meses. Este fenómeno no es exclusivo de Misiones, pero en la provincia se combina con una fuerte retracción del consumo, pérdida de empresas y dificultades en las principales actividades productivas.
Otro relevamiento de la Fundación Observatorio PyME (FOP) refuerza el diagnóstico: durante el segundo trimestre de 2026, una de cada cuatro PyMEs industriales argentinas tuvo retrasos en al menos uno de sus vencimientos. La proporción alcanzó el 24% de las firmas, el doble del 12% registrado en el tercer trimestre de 2025.
Impuestos, bancos y proveedores: la cadena de pagos se tensa
Los problemas financieros ya se extienden sobre prácticamente todas las obligaciones de las empresas. El 17,3% de las PyMEs relevadas se atrasó en el pago de impuestos, cuando nueve meses antes esa situación afectaba al 8,6%. Los incumplimientos con proveedores aumentaron todavía más: pasaron del 5,7% al 15,3%, mientras que los atrasos bancarios subieron del 3,4% al 8,6%.
El salto en las deudas con proveedores resulta especialmente preocupante porque evidencia dificultades dentro de la propia cadena productiva. Una empresa que demora sus pagos traslada el problema hacia otra firma, que a su vez pierde liquidez para afrontar salarios, impuestos o insumos.
Al mismo tiempo, el 62% de las industrias aseguró que debe esperar más de lo habitual para cobrar a sus clientes. Un 40,9% registró demoras moderadas y otro 21,7% señaló extensiones significativas en los plazos. La combinación resulta particularmente complicada para las pequeñas empresas.
Por primera vez, las demoras en los pagos de los clientes se convirtieron en la segunda principal preocupación de las PyMEs industriales, mencionada por el 62%. Solamente fue superada por la caída de la demanda, señalada por el 81%.
Menos producción y empleo
El deterioro financiero ocurre al mismo tiempo que se profundiza la caída de la actividad industrial. La producción industrial PyME retrocedió 11% interanual durante el segundo trimestre de 2026 y 3,6% frente a los tres meses anteriores, alcanzando el menor nivel de los últimos siete años. El empleo del sector cayó otro 4,5% interanual y acumula 14 trimestres consecutivos en retroceso.
Las pequeñas industrias aparecen como las más afectadas. El índice de volumen físico de las firmas de menor tamaño se ubicó en 61,7 puntos, tomando 2023 como base 100, mientras que entre las medianas alcanzó 89,1 puntos. La dificultad para acceder al financiamiento, además, ya es mencionada como un problema por el 38% de las empresas, en momentos en que muchas necesitan precisamente crédito para compensar la pérdida de ingresos.
El impacto sobre Misiones
En Misiones, estos indicadores nacionales se superponen con un escenario provincial particularmente complejo. La caída del poder adquisitivo golpeó con fuerza al comercio y al consumo. Los supermercados misioneros registraron importantes retrocesos reales en distintos rubros, mientras numerosas empresas se achicaron o cerraron.
La provincia llegó a mayo de este año con 8.367 empleadores privados registrados, 814 menos que un año atrás, una caída interanual del 8,9%, el nivel más bajo de la serie iniciada en 2015. También las economías regionales enfrentan dificultades. La cadena yerbatera atraviesa una fuerte crisis luego de los cambios introducidos por la desregulación nacional, mientras la forestoindustria viene alertando por la caída de la demanda, los elevados costos energéticos, la capacidad instalada sin utilizar y la pérdida de competitividad.
Para una provincia cuya estructura productiva está integrada mayoritariamente por pequeñas y medianas empresas vinculadas al comercio, los servicios, la producción primaria y la agroindustria, el deterioro de la cadena de pagos representa una amenaza adicional. El crecimiento de la mora todavía no significa necesariamente insolvencia o cierre de empresas, pero constituye una señal de estrés financiero.
La combinación de menos ventas, mayores demoras para cobrar, dificultades de acceso al crédito y atrasos crecientes en impuestos, proveedores y bancos reduce el margen de supervivencia de las firmas más pequeñas. Los números comienzan así a mostrar una segunda etapa de la crisis: después de la caída del consumo y la actividad, el deterioro empieza a trasladarse con mayor fuerza hacia la capacidad de pago de las empresas.
En Misiones, donde ya se registra una fuerte pérdida de empleadores privados, la evolución de la mora empresarial aparece como otro indicador de alerta sobre la sustentabilidad del entramado productivo.