La mora de las empresas subió 53% y ya son casi 59.000 las firmas que no pueden pagar
Otras 1.937 empresas entraron en mora en agosto y el total ya roza las 59.000 firmas. Pero el dato que más preocupa no está en las compañías: los casos irrecuperables entre personas físicas se dispararon y hay una provincia donde la pelota la dominan los prestamistas no bancarios. ¿Cuál es y qué pasa en el resto del país?
La cantidad de compañías que no logran cumplir en término con sus obligaciones bancarias no deja de crecer. Durante agosto, otras 1.937 firmas entraron en mora y el total de empresas con atrasos en el sistema financiero trepó a 58.982, lo que representa un salto del 53% en los últimos doce meses, de acuerdo con el informe de Fidelitas.
El fenómeno no es exclusivo del mundo corporativo. Entre las personas físicas, los CUIT con algún grado de mora bajaron de 6.369.815 a 6.302.536, una merma del 1,1%. La mejora se concentró en la mora temprana —la situación 2—, que retrocedió 8,9%. Pero los casos más severos muestran que las dificultades de pago siguen firmes.
El dato más elocuente es el de los irrecuperables: 3,7 millones de CUIT están en situación crediticia 5, contra 1,8 millones en enero de 2025. En un año y medio, ese universo se más que duplicó.
El termómetro que mide el riesgo
El Sistema de Evaluación de Riesgo Fidelitas (SERF) marcó 37,7 puntos en agosto, una caída de 0,6 puntos respecto del mes anterior, y se mantuvo en la categoría de Riesgo Elevado. El indicador refleja que las mejoras parciales en algunas variables financieras y sectoriales todavía no alcanzan para compensar el deterioro del crédito ni la debilidad de la actividad económica.
El componente de riesgo crediticio del SERF fue el más flojo de todos, con apenas 19 puntos. En septiembre, el aumento de empresas en mora contrastó con una reducción de la tendencia ponderada de cheques rechazados y con una estabilización de la cantidad de personas con dificultades para pagar.
El costo del financiamiento es uno de los factores que explican esta dinámica. Fidelitas advirtió que las tasas de interés elevadas encarecen el crédito para empresas y familias, restringen el consumo y postergan decisiones de inversión. La política monetaria, orientada a contener la inflación y moderar la demanda de dólares, también limita la recuperación del financiamiento privado cuando las tasas se mantienen altas durante períodos prolongados.
Una economía que avanza a distintas velocidades
A ese cuadro se suma una actividad económica con comportamientos dispares. El componente de actividad del SERF llegó a 51,2 puntos, pero el retroceso interanual del EMAE de julio y las caídas de la industria manufacturera y la construcción contrastaron con el crecimiento de la minería en agosto.
La construcción registró una baja interanual del 4,4%, mientras que la producción industrial manufacturera retrocedió 3,2%, según los datos incorporados al informe. La brecha entre estos sectores y las actividades vinculadas con los recursos naturales muestra una economía que avanza a distintas velocidades, con efectos desiguales sobre la producción, el empleo y la capacidad de pago de las empresas.
En ese contexto, el comercio exterior fue el componente de mejor desempeño del indicador, con 72,8 puntos, impulsado por el superávit comercial de agosto. Aun así, ese resultado no alcanzó para evitar una nueva caída del SERF.
El informe también encendió una luz de alerta sobre las tensiones financieras hacia 2027, cuando los vencimientos de deuda soberana alcanzarían los u$s25.000 millones entre capital e intereses. La evolución de las reservas, la demanda privada de divisas y la capacidad de refinanciación aparecen entre los factores que condicionarán el escenario económico de los próximos meses.
La peor cara de la mora: el endeudamiento de las familias
En medio de la caída sostenida del poder adquisitivo, la morosidad de las familias alcanzó el 18,4% del monto de crédito informado durante agosto. Significó un aumento de 0,3 puntos porcentuales respecto del mes previo y 9,8 puntos interanual, acumulando 22 meses consecutivos de aumento. Ese incremento responde sobre todo a la suba de los irrecuperables, no de la deuda más nueva.
Un adelanto del relevamiento de agosto de 2026 elaborado por EcoGo y la Universidad Austral al que accedió Ámbito muestra que las provincias de La Rioja, Santa Cruz y San Luis registran los mayores niveles de morosidad por monto: 26,2%, 24,2% y 24,2%, respectivamente. En el otro extremo se ubican La Pampa (9,6%), la Ciudad de Buenos Aires (12,5%) y Entre Ríos (14,5%).
Al medir el crédito a familias sobre el Producto Bruto Geográfico provincial, Tucumán encabeza el ranking nacional con 13,8%, seguida por Catamarca (12,4%) y Formosa (12,1%). El promedio nacional se ubica en 9%.
La mora del crédito no bancario casi duplica la del sistema financiero
Los proveedores no financieros de crédito (PNFC), que incluyen plataformas de financiamiento y emisoras no bancarias de tarjetas, representan el 14,8% del crédito informado, con un saldo de $15 billones. El sistema financiero concentra el 85,2% restante, equivalente a $86,8 billones, según el mismo relevamiento de EcoGo y la Universidad Austral.
Pero la participación en el volumen total no refleja por sí sola el nivel de exposición. En agosto, la irregularidad por monto de los proveedores no financieros llegó al 31,7%, frente al 16,1% del sistema financiero. Es decir, la proporción de crédito en situación irregular en el segmento no bancario prácticamente duplica la del sistema financiero tradicional.
La diferencia también se observa al excluir los créditos clasificados como irrecuperables. Bajo esa medición, la mora operativa se ubica en el 16,1% para los proveedores no financieros y en el 9,6% para el sistema financiero.
El peso de estos prestamistas varía según la provincia. En La Rioja, los proveedores no financieros representan el 35,8% del crédito provincial, la mayor participación del país. En Misiones, en tanto, la irregularidad por monto de ese segmento alcanza el 39,6%, mientras que en San Luis llega al 37,3%.