La médica que declaró en el juicio por el femicidio de Bariloche es pareja del defensor del policía imputado
Una médica policial declaró que el disparo pudo ser a 30 centímetros y que el ángulo era compatible con un suicidio. Pero los fiscales la pusieron contra las cuerdas al revelar un vínculo que nadie esperaba.
El segundo día del juicio por el femicidio de Estefanía Civardi, que se sigue contra el policía rionegrino Emerson Marín, dejó testimonios que respaldan la acusación fiscal pero también otros que abrieron grietas en la teoría del homicidio agravado y reinstalaron la posibilidad de que la joven se haya quitado la vida.
La audiencia se centró en las pericias y en los relatos de los uniformados que actuaron la madrugada del 30 de julio de 2025, cuando Civardi recibió un disparo en el cuello a la 1.50 en un departamento de Bariloche. Marín está acusado de femicidio y enfrenta un juicio por jurados que podría costarle la prisión perpetua.
Lo que dijeron los médicos
La médica policial Sofía Menardi fue la primera en revisar el cuerpo. Aseguró que las lesiones cortantes en los brazos de la víctima “no eran de defensa”, estimó la distancia del disparo en unos 30 centímetros y sostuvo que “el ángulo da” para pensar en una “autodeterminación”.
Su testimonio, sin embargo, fue cuestionado por el fiscal Martín Lozada: Menardi lleva 15 años en la fuerza pero es nefróloga y no tiene título de médica legista. Además, en la misma audiencia se reveló que es pareja del abogado defensor de Marín, Diego Navarro.
Después declaró Juan Piñero Bauer, el forense que practicó la autopsia. Coincidió en que el disparo fue a corta distancia pero no con el caño apoyado sobre la piel, y aclaró que si bien los suicidios suelen ocurrir con el arma pegada al cuerpo, los disparos a distancia “pueden haberlos”, aunque son poco frecuentes.
La versión de los policías
La sargento Joana Covici contó que conocía a Marín como compañero de trabajo y que fue la primera en atender su llamado la noche del hecho. Él le dijo que su novia se había pegado un tiro. Fue ella quien pidió una ambulancia. Los fiscales buscaron indagar por qué el imputado llamó a una colega y no a la línea 911.
Covici declaró que al llegar a la vivienda no entró, pero sí lo hicieron otros efectivos. Marín estaba en la calle, lloraba y repetía “por qué lo hizo”. A otro policía, José Quidel, le dijo: “se pegó un tiro, ayúdenme”.
Uno de los agentes que ingresó primero al dormitorio describió la escena sin desorden ni signos de pelea. El cuerpo sin vida de Estefanía yacía sobre la cama.
El arma y los chats
El perito balístico Pedro Quilodrán examinó la pistola 9 milímetros reglamentaria de Marín, de la que salió la bala que mató a la joven. Concluyó que el gatillo era más sensible de lo normal y que las huellas en el proyectil “no eran concluyentes”.
La defensa, a cargo de Navarro, insistió en la hipótesis del suicidio y hizo repasar por el perito informático Andrés Bafoni los chats de WhatsApp entre Marín y Civardi en las semanas previas. Los mensajes mostraron una relación que alternaba cariño y reproches, con desconfianza mutua. Había mensajes hasta pocos minutos antes del disparo. En uno, el policía le escribía: “hacé lo que quieras”.
El jurado y los próximos pasos
Los 16 integrantes del jurado (doce titulares y cuatro suplentes) siguieron cada testimonio con atención. Deberán decidir si Marín es culpable o inocente. El juez Sergio Pichetto conduce el debate, que continuará con más policías y peritos, y luego con los alegatos. El veredicto podría conocerse mañana al final de la jornada o el viernes.
Imagen: Emerson Marín, imputado en la causa. Foto: Alfredo Leiva