La mamá de la beba quemada viva rompió el silencio: “Lo que dijo el acusado no cierra”
Dijo que fue a buscar una toalla y el agua caliente cayó sobre la beba. Pero los médicos aseguran que las lesiones no coinciden con un accidente.
El horror tiene nombre y apellido en Sevilla, España. Andrea Burdalo, la mamá de la beba de 16 meses que murió tras ser quemada viva mientras se bañaba, no duda de la intencionalidad del ataque. El principal acusado, su ex pareja, sostiene que fue un accidente, pero las pruebas y las lesiones de la pequeña dicen otra cosa.
La tragedia ocurrió a fines de marzo. La nena quedó con quemaduras gravísimas en todo el cuerpo, incluido el rostro, y tras dos meses internada en el hospital Virgen del Rocío, falleció el pasado viernes 29 de mayo. El acusado, cuya identidad no se reveló, se presentó este miércoles ante la jueza de Instrucción número 11 de Sevilla y negó haber actuado de forma intencional.
¿Qué dijo el acusado?
Según el abogado de la mamá, Agustín Santana, el hombre afirmó que “todo habría sido un accidente, que dejó a la niña en la ducha, fue a buscar una toalla y, tras escuchar un grito, pudo observarla mientras caía el agua caliente sobre la menor”. Sin embargo, Santana fue tajante: “Hay muchas lagunas, a nosotros no nos cuadra, por eso tenemos que incidir en las pruebas. No se corresponde este testimonio con las lesiones tan graves que sufrió”.
La jueza le prohibió la salida del país, le retiró el pasaporte y le ordenó presentarse los días 2 y 16 de cada mes en los juzgados, mientras la investigación sigue su curso.
La mamá cuenta otra historia
Andrea Burdalo, en diálogo con la prensa española, reveló que al principio dudaba de la responsabilidad de su pareja, pero ahora está convencida de que fue intencional. “El primer día me dijeron los médicos que si hubiese sido un accidente se hubiese quemado un brazo, una manito. No se hubiese quemado las córneas. Mi niña se quedó sin párpados. En la cabeza no le iba a crecer el pelo”, relató.
Además, contó que el hombre sentía celos de la atención que ella le dedicaba a la nena: “Al principio de la relación todo iba muy bien, pero después empecé a ver actitudes conmigo. Me decía que me implicaba mucho con mi niña y con el padre de mi niña”.
La distancia entre ellos se fue incrementando hasta que ella decidió denunciarlo. “Se han enterado del fallecimiento de mi hija y lo único que he recibido es un mensaje de la madre, que me habló diciéndome si a mi no me daba pena llamar a su hijo asesino, y yo simplemente le he dicho que a mí la única pena que me da es haber enterrado a mi hija un domingo”, concluyó.

