La maestra que cruzaba un campo a caballo para dar clases desapareció: hay dos detenidos
Nancy Estela Godoy cruzaba un campo a caballo para dar clases en una escuela rural de Corrientes. El 7 de octubre se comunicó por última vez con su familia. Días después, un peón de la estancia que ella atravesaba renunció y desapareció de la zona. ¿Qué pasó con la maestra?
Nancy Estela Godoy, de 52 años, es directora suplente de la Escuela Rural Nº 626 del paraje El Malezal, en Esquina, Corrientes. Su familia no tiene noticias de ella desde el 7 de octubre y la Justicia investiga qué pasó.
Para llegar al aula, Godoy debía atravesar la estancia El Curupy y cabalgar las últimas tres horas en un animal que le presta una vecina. Ese trayecto era parte de su rutina semanal. El miércoles 7 de octubre, a las 20.34, se comunicó por última vez con sus seres queridos a través de WhatsApp. Desde entonces, no hubo más contacto.
La desaparición es investigada por el fiscal Javier Mosquera, de la Unidad Fiscal de Investigaciones Concretas (Ufic) de Esquina. En las últimas horas, el fiscal general César Sotelo dispuso reforzar la pesquisa con la incorporación de la fiscal María Andrea González, titular de la Ufic N° 3 de Capital, y de la secretaria relatora Loira Dufort Saserri. Fuentes judiciales informaron que la medida se adoptó por la complejidad del caso y por la condición de vulnerabilidad de la víctima, una docente rural, además del contexto geográfico en el que se produjo el hecho.
Hasta el momento hay dos detenidos, aunque no trascendieron sus identidades ni los cargos que se les imputan. La causa también tiene a un peón rural demorado, según consignaron fuentes del caso.
Un operativo de búsqueda en una zona difícil
La Policía de Corrientes despliega un amplio operativo para dar con el paradero de Godoy. Fuentes policiales precisaron que en la zona trabajan más de 80 efectivos, 16 móviles, 12 caballos, 4 drones y 3 canes de búsqueda. El objetivo es cubrir un área extensa y de difícil acceso, donde los rastrillajes se hacen a pie y a caballo.
Un detective judicial señaló que se manejan distintas hipótesis. “La sospecha es que Godoy desapareció de la escuela, donde encontramos sus cuadernos y equipo de mate, pero no su bolso”, confiaron las fuentes consultadas.
La cronología de una ausencia
Godoy había llegado a la escuela dos días antes de ese último mensaje. La dueña de El Curupy confirmó que la docente pasó por la estancia como lo hacía cada vez que iba hacia El Malezal. Sus hijos la esperaban de regreso el viernes 9, pero no se alarmaron de inmediato: esa semana un temporal había azotado la zona y, en esas circunstancias, ella solía quedarse en la escuela porque el terreno anegado volvía imposible moverse. Además, después de las tormentas eran frecuentes los problemas de celular e internet.
La preocupación creció cuando la dueña de la estancia fue a la casa de la hermana de la docente. Allí contó que, ante la falta de noticias, el miércoles 14 había enviado a un peón hasta la escuela. El hombre llegó por la tarde, después de tres horas a caballo, y vio las luces encendidas, pero ninguna señal de Godoy. Volvió a la mañana siguiente y todo seguía igual.
Con ese relato, los hijos se comunicaron con la mujer que le presta el caballo a su madre. Ella también estaba preocupada y mandó a su marido a la escuela con una instrucción precisa: si era necesario, que rompiera la puerta para entrar. Godoy no estaba adentro.
El jueves 15, Sebastián Medina, uno de sus hijos, radicó la denuncia en la Comisaría I de Esquina. “Estamos asustados de que le haya pasado algo malo a mi madre”, quedó asentado en la constancia policial.
El peón que renunció y la sombra de la sospecha
Un peón de la estancia El Curupy, la propiedad que Godoy debía atravesar en sus viajes, no se había presentado a trabajar en los últimos días. Renunció y no volvió a ser visto en la zona. El hijo de la docente dejó constancia de la identidad de esa persona en la denuncia realizada en la sede policial. Luego agregó la frase sobre su miedo a que “le haya pasado algo malo” a su madre.
La familia pide más apoyo en el rastreo. Consideran que la respuesta no está a la altura de las circunstancias, tratándose de una docente que se arriesgaba cada semana en largos viajes para enseñar en un lugar al que muchas veces el Estado no llega.
El reclamo de un hijo
“Como siempre, la Justicia de Corrientes dejando mucho que desear”, afirmó Sebastián, el hijo de la docente desaparecida. En una publicación en sus redes sociales, detalló que en la búsqueda no se sumaron equipos con la tecnología necesaria para rastrillar con cámaras y sensores un terreno amplio y complejo. Aseguró que por el momento los movimientos a campo abierto solo fueron realizados por policías que integran la comisaría local. El refuerzo de personal, frente a un caso inesperado, llegó solo con cuatro uniformados a caballo.
El joven reclamó más apoyo a la Justicia provincial y al Ministerio de Educación. “Tuvimos que ir nosotros con algunos policías a pie, cruzando zanjas, acampando, hasta llegar a la escuela. Lo vamos a hacer porque es nuestra madre, junto con mis hermanos y primos”, relató. Y agregó: “No sabemos qué día exactamente se perdió, nos enteramos recién el jueves. Confío hasta lo último que mi mamá aparezca”.