La luz roja que nadie vio: la historia del tranvía que cayó al Riachuelo con 56 pasajeros
¿Qué pasó aquella mañana de invierno en el Puente Bosch? La historia del tranvía 105 y los 56 muertos que el golpe militar quiso borrar.
Eran las seis y cuarto de la mañana del 12 de julio de 1930 cuando el tranvía 105, conocido como el “tranvía obrero”, se precipitó al Riachuelo. En cuestión de segundos, 56 personas murieron ahogadas o aplastadas. La tragedia, una de las más grandes en la historia del transporte argentino, quedó sepultada por el primer golpe militar que derrocó a Hipólito Yrigoyen apenas 52 días después.
Un puente levadizo y una falla fatal
El tranvía, modelo Brill 21 E fabricado en Estados Unidos en 1913, cubría el trayecto Temperley-Constitución. Para cruzar el Riachuelo, debía atravesar el Puente Bosch, un puente levadizo construido por capitales británicos en 1908. Esa mañana, el señalero Manuel Rodríguez activó las luces rojas y la alarma sonora para permitir el paso de la lancha petrolera “Itaca II”. Pero el motorman Juan Vescio, de 31 años, no vio las señales. El tranvía ingresó al puente a gran velocidad y cayó al vacío.
“Pasó debajo mío como una tromba y lo vi caer al vacío en forma espectacular”, relató Rodríguez a la revista Caras y Caretas. “Después todo fue silencio aterrador.”
El drama de los sobrevivientes
Remigio Benadassi, un mecánico italiano de 56 años, recordó: “Vi las luces rojas de peligro y me extrañó que no se detuviera. Sentí una sensación parecida a la de los ascensores que bajan rápido y me encontré en el agua”. Gabina Carrara, una pampeana que dormitaba en su asiento, dijo: “Sé que salí pero no me explico cómo”. Solo cinco personas sobrevivieron.
Las pericias determinaron que el acelerador estaba trabado y los frenos desgastados. La Justicia culpó a la Compañía de Tranvías Eléctricos del Sur por falta de control mecánico y al Estado por falta de fiscalización. Nadie fue detenido.
El golpe militar que opacó la tragedia
El 6 de septiembre de 1930, el general José Félix Uriburu derrocó a Yrigoyen. El nuevo régimen disolvió el Congreso e instauró la ley marcial. Las familias de las víctimas recién cobraron una indemnización diez años después. El tranvía 105 fue reparado y renumerado como 275. El Puente Bosch, cerrado al tránsito en 2001, fue reabierto en 2008.
El escritor Raúl González Tuñón, en una crónica para el diario Crítica, contó la historia de Leonardo Puma, la víctima más joven: “Cuando levantaron ese cuerpecito liviano, llamó la atención lo abultado de uno de los bolsillos de su saco. Ese bulto resultó ser un sándwich. Un pan francés abierto en dos, llevando adentro una milanesa, seguramente sobra de la comida del día anterior”.