La llamó al 911 pidiendo auxilio y cuando la policía llegó ya la habían asesinado
Noelia Rivero fue asesinada por su pareja Tomás Núñez en Temperley. La víctima había llamado al 911, pero la policía llegó tarde. La familia denuncia demoras en la toma de denuncia y en el ingreso al domicilio.
Noelia Rivero fue asesinada este sábado en Temperley por su pareja, Tomás Núñez, tras una relación signada por la violencia y el control. La mujer había llamado al 911 pidiendo ayuda, pero cuando los efectivos llegaron ya era tarde.
Según contó Diego, hermano de la víctima, la relación comenzó hace seis meses. Alquilaba un departamento en Monte Grande, pero el hombre empezó a mostrar actitudes violentas y llegó a destrozarle la vivienda. Luego le propuso mudarse a su casa y ella accedió. Tres meses atrás empezaron a convivir, pero un mes antes del crimen Noelia decidió irse tras la escalada de violencia. “Nos enteramos de que la manipulaba, que la controlaba todo el tiempo”, relató en diálogo con TN.
El infierno que vivió Noelia
La víctima vivía con miedo y bajo constantes amenazas. Incluso había logrado escapar días antes del crimen. “Salió corriendo sin teléfono, llegó a un almacén y pidió ayuda para llamar a una amiga”, recordó Diego. Ella la fue a buscar y la llevó a la casa de su madre: “Estaba aterrada, no estaba enamorada”.
Pero la violencia no se detuvo. “Le mandaba mensajes todo el tiempo, le ponía alarmas para que le escribiera y le hacía videollamadas para saber dónde estaba. Era una tortura”, describió. Además, el acusado tenía acceso a las cuentas bancarias de su hermana y la amenazaba con dañar a su familia. “Le decía que iba a matar a mi mamá o a mi abuela”, afirmó. Por eso, la joven volvía a verlo pese al miedo: “Ella quería protegernos”.
Una denuncia que no fue
La familia intentó denunciar la situación, pero se encontró con trabas. “Fuimos a la comisaría de Llavallol y justo hubo un incendio grande, la policía estaba ocupada, nos dijeron que teníamos que esperar tres o cuatro horas para tomarnos declaración. Prácticamente no nos dieron bola”, apuntó. Y fue contundente: “Si nos hubieran tomado la denuncia, ella estaría con nosotros”.
Según su relato, la situación se había agravado en los últimos días, cuando Noelia intentaba ponerle fin a la relación. “Estaba empezando a perder el control sobre ella”, explicó.
La demora policial
Sobre el día del crimen, la familia también criticó la intervención policial. “Intentaron entrar, pero tardaron. Tuvieron que esperar y recién pudieron ingresar con una llave que tenía un familiar que vive en el fondo. Pasaron dos horas y ya era tarde”, sostuvo Diego. Tras el femicidio, Núñez intentó quitarse la vida: “No se lastimó en un lugar mortal, lo hizo a propósito”.
La familia busca avanzar con la causa judicial, caratulada como homicidio agravado por el vínculo en contexto de violencia de género, y definir quién los representará legalmente. Noelia tenía 30 años y trabajaba como gerenta en una cadena de comidas rápidas de Canning. “Era una persona de familia, muy amorosa”, recordó por último su hermano.