La llamaron para un trámite de Tarjeta Naranja y terminó con $2.000 en su cuenta
Una vecina de Funes hizo un trámite telefónico y terminó con la cuenta vacía. Dos videollamadas, un supuesto operador y una cifra que casi le vacía el bolsillo: lo que encontró al revisar la app del banco la dejó sin palabras.
Una vecina de Funes perdió casi un millón de pesos tras dos videollamadas en las que le hicieron creer que hablaba con representantes de Tarjeta Naranja. La denuncia ya está en manos del banco y la investigación apunta a una modalidad delictiva que no deja de crecer.
El hecho ocurrió el jueves 15 de octubre, alrededor de las 12.30, cuando la mujer llamó al 0810 que suponía de la firma para hacer una gestión de rutina. Del otro lado atendió un sistema automático que le prometió que un operador la contactaría en breve.
Quince minutos después, recibió una videollamada de un hombre que se presentó como Ezequiel Ceteno, empleado de la tarjeta. La conversación se estiró 37 minutos. En ese lapso, el supuesto representante le pidió datos personales y la autorización para una transferencia desde su cuenta del Banco Nación hacia la plataforma de la tarjeta.
Dos llamadas y una maniobra aceitada
Según la información difundida por el medio local InfoFunes, la primera comunicación se cortó de golpe. Minutos más tarde, la mujer recibió una segunda videollamada, esta vez desde otro número, y el trámite continuó otros 34 minutos.
Cuando la segunda llamada también finalizó sin que la gestión se concretara, la vecina entró directamente a la aplicación del Banco Nación para chequear el estado de sus fondos. Fue ahí donde se topó con la peor noticia: en su cuenta apenas quedaban $2.000.
Los movimientos que ella no autorizó sumaron $929.101,73. Tras advertir la estafa, la mujer se comunicó con el banco para radicar la denuncia y obtener los números de reclamo correspondientes.
Una modalidad que se repite
El caso de Funes se suma a una serie de estafas virtuales que combinan llamados telefónicos, videollamadas y la suplantación de identidad de empresas conocidas. Los delincuentes aprovechan la confianza que generan los canales oficiales para obtener datos sensibles y concretar transferencias en cuestión de minutos.
Las autoridades recomiendan desconfiar de cualquier comunicación en la que alguien pida información personal o autorizaciones para mover dinero, incluso si el número o la imagen parecen legítimos. Ante la duda, siempre conviene cortar y comunicarse por los canales oficiales de la entidad.