La lista de Riccardo suma nombres que no firmaron: una afiliada desmiente su candidatura y estalla la interna radical
Una afiliada radical asegura que la anotaron como candidata sin preguntarle y que la firma que le atribuyen no es suya. La presentación ya está en la Junta Electoral y salpica el armado de José Riccardo. ¿Qué encontró en los papeles?
Una afiliada de la UCR de San Luis asegura que la anotaron como candidata sin consultarle y que la firma que le atribuyen no es suya. La presentación ya está en manos de la Junta Electoral y complica el armado de José Riccardo, en plena pelea por la conducción del partido.
La interna de la Unión Cívica Radical de San Luis dejó de ser una simple disputa por cargos partidarios. Identidad Radical, el espacio que conduce José Riccardo, quedó envuelto en un escándalo: varios de los nombres que figuran en sus nóminas aseguran que nunca aceptaron ser candidatos.
El caso más delicado tiene como protagonista a Emma Gladys Baracco. La mujer se presentó ante la Junta Electoral Permanente del radicalismo puntano después de enterarse de que aparecía como candidata a vocal titular del Comité Departamental Junín por Identidad Radical.
En el escrito, Baracco fue categórica: “JAMÁS presté mi consentimiento para integrar dicha lista, JAMÁS acepté ser candidata a dicho cargo y JAMÁS suscribí una aceptación de candidatura o de cargo con ese propósito”.
No se trata de un arrepentimiento ni de una renuncia posterior. Lo que plantea es que nunca quiso formar parte de esa lista. Y hay un punto más grave: sostiene que la documentación presentada para incluirla contiene una firma que desconoce como propia. Por eso pidió ver el instrumento de aceptación y reclamó que se verifique su autenticidad.
También advirtió que, si se comprueba el uso de una firma apócrifa o de documentación sin autorización, se tomen las medidas del caso y se dé intervención a las autoridades competentes. Además, se reservó el derecho de avanzar por la vía administrativa, partidaria y judicial.
La presunta falsificación deberá ser determinada por las autoridades. Hasta entonces, el dato concreto es que una afiliada incluida en la lista de Riccardo asegura que nunca aceptó esa candidatura y desconoce la firma que se le atribuye.
El chat que complica al armado oficial
El problema no termina en Baracco. Capturas de WhatsApp del grupo “Identidad Radical” muestran una situación similar con Julio César Mosquera, cuyo nombre figura en una nómina de miembros titulares.
Mosquera pidió ser reemplazado y escribió: “No se me consultó si quería o podía participar”. La respuesta de otra integrante del grupo llamó la atención: “Julio no renuncies ahora! Espera que se proclamen las listas! Por favor!!!”.
Mosquera volvió sobre el punto central: “El problema es que yo no firmé el acuerdo de integrar la lista. Y saben que yo no la firmé, desde el 28 de marzo estoy en CABA”.
El intercambio no prueba por sí solo un delito, pero deja al descubierto que otro de los nombres incluidos en el armado de Riccardo sostiene abiertamente que nunca firmó su incorporación.
Las denuncias recibidas por este medio también mencionan reclamos similares en Junín, Ayacucho y Coronel Pringles, por firmas presuntamente apócrifas y personas que desconocerían su participación en las listas. Esos casos deberán acreditarse individualmente.
Detrás de la interna, la sombra de Rodríguez Saá
La crisis estalla justo cuando Riccardo busca quedarse con el control del radicalismo puntano. Y esa pelea tiene una traducción que excede las paredes de la UCR.
Según la información política aportada a este medio, Riccardo se mueve hoy dentro de un esquema cercano al espacio que conduce Alberto Rodríguez Saá en San Luis. La intención de fondo sería tomar el control partidario y poner a la UCR en una posición favorable a una eventual candidatura de Rodríguez Saá a gobernador.
El objetivo es conocido: el exgobernador pretende regresar a Terrazas del Portezuelo. En ese tablero, controlar la UCR no sería solo administrar un comité o distribuir cargos: significaría manejar una estructura con peso en el armado electoral con el que intentaría recuperar el Gobierno provincial.
Ahora la pelota está en la Junta Electoral. Deberá determinar qué papeles se presentaron, qué firmas acompañaron las candidaturas y si las personas involucradas efectivamente prestaron su consentimiento.
Pero el problema para Riccardo ya está planteado: quiere quedarse con la UCR para jugar una partida mucho más grande y, antes de llegar a esa discusión, tendrá que explicar cómo terminaron en su lista personas que aseguran no haber firmado para estar allí.