La Ley Bases de Milei y el Aleph de la destrucción: las claves de una distopía jurídica
¿Sabías que la Ley Bases concentra emergencias, privatizaciones y reformas que hoy se traducen en rutas destruidas y científicos que emigran? Un análisis que revela las claves de la 'distopía jurídica' de Milei.
El vicegobernador de Río Negro, Pedro Pesatti, traza un paralelo inquietante entre el cuento de Borges y la Ley Bases: un único texto que condensa emergencias, privatizaciones y reformas que hoy se traducen en rutas destruidas y científicos que emigran. La ley que concentró todo el poder en el Ejecutivo es, según Pesatti, el programa completo para destruir a la Argentina.
En su artículo publicado en DiarioAr, Pesatti recupera la figura del Aleph borgeano para explicar la naturaleza de la Ley Bases. En el cuento, una esfera diminuta en el sótano de una casa porteña contenía todo el universo; en la realidad, la ley de Milei concentró en un solo cuerpo normativo un catálogo de decisiones que abarcan desde la emergencia pública hasta la reforma de los ferrocarriles.
"Milei engendró su propio Aleph y lo depositó en la Ley Bases", afirma Pesatti, y detalla que en ese texto conviven sin jerarquía la delegación de facultades constitucionales, las privatizaciones de empresas como Nucleoeléctrica y Yacimientos Carboníferos Río Turbio, la modificación del empleo público y la condonación de multas para quienes no registraron trabajadores.
¿Qué esconde el Aleph de la Ley Bases?
Para el vicegobernador, la clave está en que "la emergencia administrativa, económica y financiera, prolongada por la ausencia de Ley de Presupuesto durante dos ejercicios, convirtió la excepción en método de gobierno". Ese régimen permitió que el fondo de impuesto a los combustibles se manejara con discrecionalidad, provocando una caída presupuestaria del 72,5% en Vialidad Nacional entre 2023 y 2025.
Pesatti subraya que apenas una cuarta parte de lo recaudado para conservar las rutas llegó al asfalto, y que esa misma decisión política es la que expulsa a los investigadores del CONICET: "La ruta destruida y el científico que emigra parecen hechos separados, pero ocurren simultáneamente y nacieron de la misma decisión política".
¿Quiénes son los responsables?
El artículo apunta directamente contra los dirigentes que hoy denuncian el deterioro de las rutas como si fuera un descubrimiento reciente. "No hay inocencia posible", sentencia Pesatti, y recuerda que quienes votaron o apoyaron la Ley Bases tienen responsabilidad política sobre cada organismo desmantelado y cada trabajador desprotegido.
"El desastre no comenzó cuando apareció el primer cráter en el pavimento, sino cuando levantaron la mano los levantamanos, los mandamanos y los aplaudidores de los mandamanos", ironiza, en referencia a los legisladores que acompañaron la iniciativa.
La hipocresía de los arrepentidos
Pesatti dedica un pasaje a lo que considera el "pecado político de gritar a destiempo": indignarse hoy por aquello que ayer se apoyó por acción u omisión. "Quienes ahora recorren las rutas destruidas con gestos de indignación no son arrepentidos, porque ni siquiera se atreven a presentarse como tales", afirma.
Para el vicegobernador, esos dirigentes "son responsables directos del desastre que intentan borrar sus huellas levantando la voz", y concluye que "callaron cuando había que gritar, votaron cuando había que resistir y ahora gritan para esconder que también fueron autores del Aleph de Milei".
A diferencia del Aleph de Borges, que podía ser falso, Pesatti sostiene que no cabe duda sobre el de Milei: "todo lo que la Ley Bases prometió contener, efectivamente lo contenía". Y lo define como "la contracara exacta" del cuento, porque concentra el programa para destruir a la Argentina.