La Justicia dejó entrar a Tierra del Fuego al juicio contra las petroleras, pero con una condición que nadie esperaba
Tierra del Fuego pidió meterse de lleno en la causa contra las petroleras por Sea Lion. La jueza la dejó entrar, sí, pero con una condición que le recorta el poder de mover el expediente. ¿Qué podrá hacer y qué no?
El Juzgado Federal de Río Grande volvió a mover el tablero en la pulseada por el petróleo offshore frente a Malvinas. La jueza Mariel Borruto formalizó el ingreso de la provincia de Tierra del Fuego a la demanda contra el proyecto Sea Lion y, al mismo tiempo, ratificó la cautelar que desde el 16 de septiembre frena cualquier avance de las empresas Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum.
La resolución tiene dos caras. Por un lado, le abre la puerta al Estado provincial en un expediente que hasta ahora manejaban los demandantes. Por el otro, le pone un límite claro a ese ingreso: la provincia no podrá cambiar el rumbo del caso.
Una cautelar que sigue firme
La medida cautelar dictada en septiembre prohíbe a las compañías perforar, instalar infraestructura submarina o unidades flotantes de producción, y ejecutar obras terrestres y portuarias de apoyo. El freno rige hasta que se concrete una evaluación de impacto ambiental ante la autoridad argentina competente.
Según la magistrada, esa prohibición continúa vigente porque todavía no se incorporaron los informes que se ordenaron ni se notificó a las empresas demandadas. Sin esos pasos, explicó, no hay condiciones para revisar el alcance de la medida.
El expediente lo impulsaron el Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas La Plata (CECIM) junto a la Asociación Civil de Abogados, Abogadas y Profesionales Ambientalistas.
Tierra del Fuego entra, pero de costado
La provincia se presentó a través de su Fiscalía de Estado. La jueza admitió su intervención, aunque de manera acotada: actuará de forma accesoria y subordinada a la parte actora.
En concreto, podrá formular alegaciones, aportar elementos de juicio y promover prueba. Lo que no podrá hacer es ampliar el objeto de la demanda ni introducir pretensiones autónomas.
Borruto justificó esa limitación en que la Fiscalía no presentó una posición material diferenciada y comparte el propósito de prevenir el daño ambiental de incidencia colectiva. Es decir, rema en la misma dirección que los demandantes, y por eso no se le reconoce un rol con intereses propios.
Lo que el tribunal rechazó
La resolución también desestimó varios pedidos. Uno de ellos era incorporar recaudos adicionales para revisar la cautelar. Otro, ordenar a Rockhopper y Navitas la presentación de pólizas de seguros y garantías ambientales.
Además, se rechazó la convocatoria del Estado nacional al expediente. El tribunal consideró que ya se ordenaron informes a la Dirección de Evaluación de Impacto Ambiental, a la Secretaría de Energía y a la Cancillería, y que la incorporación de esos documentos sigue pendiente.
Qué es Sea Lion y por qué genera tanta tensión
Sea Lion es un yacimiento offshore ubicado en el Atlántico sur, a unos 220 kilómetros al norte de las Islas Malvinas y a 450 metros de profundidad. Si avanza según lo previsto, sería el primer desarrollo de crudo en aguas cercanas al archipiélago.
El hallazgo se remonta a mayo de 2010, cuando Rockhopper anunció el descubrimiento de petróleo en la zona. Después de años de estudios, ambas compañías adoptaron la decisión final de inversión en diciembre de 2025, lo que implica que el proyecto fue considerado viable desde el punto de vista técnico y económico.
Los números del yacimiento son de peso. Según datos de Navitas, al 31 de julio pasado contaba con 314 millones de barriles de reservas probadas y probables. La primera fase apunta a una producción de 50.000 barriles diarios, con el primer petróleo previsto para marzo de 2028.
La inversión inicial será de USD 1.800 millones hasta la obtención del primer crudo. A eso se sumarán otros USD 2.100 millones para el resto de la explotación, proyectada a 30 años.
Con la cautelar firme y la provincia dentro del expediente pero sin poder ampliar la demanda, el futuro de Sea Lion sigue atado a una evaluación de impacto ambiental que todavía no llega.