La Justicia define dónde crecerán los dos hijos de Mariano y Solana: una rama de la familia quiere llevarlos a España

La pareja murió en el temporal de abril y dejó dos chicos. Medio año después, el expediente que define dónde van a crecer terminó en un juzgado de Familia: una parte de la familia materna quiere llevarlos a España, mientras el resto de los parientes pide que sigan en Tucumán.

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La Justicia define dónde crecerán los dos hijos de Mariano y Solana: una rama de la familia quiere llevarlos a España
La Justicia define dónde crecerán los dos hijos de Mariano y Solana: una rama de la familia quiere llevarlos a España

La pareja que murió durante el temporal de abril en Tafí Viejo dejó dos chicos. Seis meses después, un juzgado de Familia debe resolver si siguen en Tucumán o se mudan al exterior.

Mariano Robles y Solana Albornoz volvían de un casamiento cuando la lluvia los sorprendió. El auto en el que viajaban terminó arrastrado por la correntada hasta un canal y la búsqueda conmocionó a la provincia durante días. La pareja dejó una nena de cinco años y un bebé de nueve meses, que esa noche habían quedado al cuidado de una niñera.

Ahora, la disputa por el futuro de los hermanos dejó de ser un asunto privado. Según pudo saber Tendencia de Noticias, el caso llegó al Juzgado Civil en Familia y Sucesiones de la II Nominación, a cargo del juez Víctor Carlos.

Dos posturas frente al mismo expediente

Del lado materno hay una división. Una parte de esa rama familiar pretende que los chicos se trasladen a España. La otra parte de la misma familia, junto con todos los parientes del lado paterno, considera que lo mejor es que permanezcan en Tucumán.

El argumento de quienes defienden que se queden tiene anclajes concretos: allí van a la escuela, tienen sus actividades y están rodeados de las personas que los acompañaron desde el primer día. En estos meses, el esfuerzo de ese entorno se concentró en que los hermanos no perdieran el ritmo de su vida cotidiana.

Con la contención de sus parientes, el acompañamiento de profesionales y el respaldo del colegio, la mayor siguió con sus rutinas de siempre. El menor, en tanto, construyó un apego fuerte con quienes se ocupan de él día a día.

Lo que dicen los especialistas

Los profesionales que intervinieron a pedido de las partes coinciden en un punto, más allá de quién los haya convocado: los chicos siguen transitando el duelo por una pérdida de enorme impacto. En situaciones así, sostener los vínculos de confianza y los lugares conocidos suele ser clave para que puedan recuperarse.

Qué pesa a la hora de decidir

El juez deberá guiarse por el interés superior del niño, un principio que atraviesa la Convención sobre los Derechos del Niño y el Código Civil y Comercial. Ese criterio obliga a mirar lo que los menores necesitan, aun cuando los adultos tengan deseos o proyectos atendibles.

La jurisprudencia argentina viene marcando qué factores pesan en este tipo de causas: los lazos afectivos ya consolidados, el arraigo, la escuela, el entorno social, la estabilidad emocional y la continuidad de quienes cuidan a los chicos en lo cotidiano. Todo eso debe evaluarse con especial cuidado antes de adoptar una medida que pueda cambiarles la vida de raíz. A eso se suma otro requisito ineludible: el derecho de los niños a ser escuchados de acuerdo con su edad y grado de madurez, lo que la ley denomina autonomía progresiva.

Mucho más que un domicilio

En el expediente al que tuvo acceso TDN aparece con fuerza la noción de “centro de vida”: el lugar donde un chico desarrolla efectivamente su vida familiar, escolar y social. No se reduce a un punto en el mapa.

Quienes trabajan en el sistema de protección de derechos advierten que mudarse a otro país implica cambiar al mismo tiempo de casa, de escuela, de amigos y de adultos de referencia. Es exigente para cualquier niño y mucho más para uno que acaba de atravesar una situación traumática. Por eso, los equipos interdisciplinarios suelen analizar en detalle con quiénes se generaron los vínculos de apego después de la muerte de los padres, cómo están los chicos emocionalmente y si están en condiciones de afrontar un nuevo cambio.

La decisión final quedará en manos del juzgado. Sea cual fuere, en el centro de esta causa hay dos chicos que necesitan bastante más que una sentencia.

Cómo fue la tragedia que conmocionó a Tucumán

Mariano Robles, de 28 años, y Solana Albornoz, de 32, murieron durante el fuerte temporal que azotó Tucumán en abril de 2026. Habían asistido a un casamiento en el salón Conticello, sobre la ruta nacional 9, en Tafí Viejo. Al terminar la celebración se dirigieron a su Nissan Versa blanco, pero decidieron esperar a que bajara la intensidad de la lluvia antes de volver a casa.

Durante la madrugada mantuvieron su último contacto con familiares: les informaron que seguían dentro del vehículo. Después no volvieron a comunicarse.

Tras una búsqueda intensa, personal municipal encontró el auto debajo de un puente, dentro de un canal en la zona de Nueva Italia, a unos 400 metros de la ruta nacional 9. Según la reconstrucción inicial, la correntada habría arrastrado el vehículo hasta el canal, donde terminó volcado y con sus ocupantes atrapados. Los cuerpos de Mariano y Solana fueron hallados sin vida y abrazados en el interior del auto.

La tragedia conmocionó a toda la provincia y reabrió la discusión sobre las condiciones de seguridad y el riesgo de inundaciones en la zona.

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